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» » El cáncer de mama según las mujeres que fueron diagnosticadas con esta enfermedad


El cáncer de mama presenta síntomas de distinta naturaleza cuando ha avanzado. Algunas mujeres que fueron diagnosticadas con esta enfermedad cuentan cómo se presentó el cáncer en ellas.



La literatura médica describe hasta ocho  síntomas del cáncer de mama, sin embargo en etapa incipiente no hay ninguna señal de alarma. El  síntoma más conocido es el  bulto o bolita en el seno o  la axila,  pero en otras mujeres puede manifestarse con el engrosamiento de la piel de la mama o hinchazón. En algunos casos puede haber irritación o hundimiento de la piel en la zona donde está alojado el tumor. Esta puede enrojecerse, arrugarse o descamarse.  La descamación se ve con más frecuencia en el pezón, que también puede hundirse o  emanar secreción sanguinolenta o transparente, como el agua. Cuando hay cáncer,  el seno afectado aumenta de volumen y puede presentar dolor.
No se debe esperar tener todos los síntomas  para recién tomar acciones. Un solo síntoma es prueba suficiente para ir al médico especialista en enfermedades de los senos.  Si los síntomas persisten, siempre buscar una segunda opinión médica para evitar diagnósticos fallidos y negligencias insalvables.

Una mastitis que terminó en cáncer
 “Me diagnosticaron mastitis dos veces porque tenía fiebre alta y problemas para amamantar, sin embargo nadie pensó en ninguna otra posibilidad hasta que fracasaron los tratamientos múltiples  contra la mastitis. Los médicos estaban cien por ciento seguros de que no era nada malo porque yo estaba embarazada, a punto de dar a luz, y consideraron que se habían obstruido los conductos de la leche por una infección. Incluso un especialista en senos  corroboró con una ecografía  que era mastitis. Me dio cita para dentro de un mes, y recién ahí él pidió una biopsia con ecografía. Hasta ahí no me imaginé nada malo, pero cuando me enviaron con la oncóloga entré en pánico. La doctora me dijo que había un serio descuido conmigo, pero que no quedaba otra, que en adelante me esperaban muchas citas y exámenes. Una tomografía posterior y una resonancia magnética mostraron lo que parecía un tumor maligno de tres centímetros en mi seno izquierdo, que al final, tras la cirugía, era de siete. Tuve cáncer de mama en etapa 3 asociado con el embarazo, que es el cáncer que se produce durante el embarazo o un  año después del parto. Es relativamente raro porque de cada tres mil mujeres una puede ser la víctima. Pero luego descubrí que es la segunda enfermedad maligna más común que afecta al embarazo.  No tenía antecedentes familiares para sospechar lo peor, pero así es esta enfermedad. Si bien mi examen para mutación genética BRCA 1 y BRCA2  salió bien y no tenía riesgo de hacer cáncer en el otro seno, yo decidí hacerme doble mastectomía para no vivir con angustia”.
Un bulto en la axila
 “Durante un autoexamen  sentí un bulto muy pequeño en mi axila. No dolía, pero era móvil y se sentía como un frejol duro que estaba adherido fijamente dentro de mi axila. Eso me pareció extraño, pero recordé que el tejido de la mama se extiende hasta la axila.  Esperé mi próxima regla para ver si desaparecía o cambiaba, pero nada de eso ocurrió. El bulto estaba ahí inalterable. Entonces tenía  24 años y a esa edad el cáncer no es frecuente, entonces no me preocupé mucho.  Dejé pasar unas semanas hasta que por alguna razón ―son cosas que uno no se puede explicar―fui con el  ginecólogo y le dije que tenía el bulto en la axila y  quería saber qué era.  A él no le pareció normal, me mandó a hacerme una biopsia y  el resultado fue cáncer.  Considero que si hallas alguna bolita o algo anormal en tu seno, es mejor que lo vea el médico. Si yo no iba con mi ginecólogo tal vez hubiera dejado que mi cáncer avanzara más complicándome de la peor manera mi vida”.
Un seno rosáceo
“Un día, en la ducha, noté un color rosado pálido en mi seno justo debajo de la zona del pezón, que se parecía más a una leve quemadura solar que a una erupción. Sabía que algo estaba mal. Fui con el ginecólogo y él me sugirió comprar nuevos sostenes porque los que tenía me estaban ajustando y por eso tenía la piel así. Pasó el tiempo, y esa área se endureció ligeramente y me dolió al tocarla. Volví con el médico y otra vez él me dijo que no había nada para preocuparse a pesar que le advertí que sentía dolor  en la espalda, detrás de  seno. El ginecólogo me dijo que el cáncer de mama no duele,  que no preocupara. Me mandó hacerme una mamografía para tranquilizarme. La mamografía y todas las otras pruebas resultaron normales. Pasaron las semanas y mi espalda baja comenzó a doler. Fui con mi médico de cabecera y él concluyó  que tenía artritis y me mandó a terapia física. No le hice caso y fui a ver a un especialista en senos. Él me dijo que tenía mastitis y me dio antibióticos. Y así estuve, empeorando cada día más. Volví con el médico, tomó una foto de mi seno y  lo envió a  un colega suyo. Este le dijo que tenía que hacerme mamografía de diagnóstico, que incluye una ecografía y una biopsia. Es así como me diagnosticaron cáncer de seno inflamatorio en estadio IV en mi seno, en los huesos y el hígado. Perdí once meses de manera negligente, tratándome una mastitis que no era.  Ahora mi cáncer es incurable porque el cáncer de mama inflamatorio es muy agresivo, casi siempre mortal”.
Senos fibrosos
 “Tenía los senos fibrosos, y al palparla podía sentir muchas bolitas, como si fuese un saco de frejoles. Siempre me revisaba, así es que en uno de esos días sentí que una de las bolitas, el que estaba cerca del pezón, era bastante grande, del tamaño de una canica o de esos chicles en bolitas que compras en las maquinas introduciendo unas moneda. Sentí que ese  bulto era diferente, entonces saqué cita con el  ginecólogo, quien  me ordenó una mamografía esa misma tarde. Después de eso, me hice una biopsia con aguja gruesa, pero las pruebas salieron negativas. No sé por qué nunca me sentí aliviada ni satisfecha con ese resultado. En un  autoexamen posterior, sentí que el bulto había crecido, y le pedí al ginecólogo que me envíe con un cirujano de mamas para que me sacara las bolita. Me operaron, tenía cáncer en estadio II, era un cáncer triple negativo y tenía el gen del cáncer Brca1 positivo. O sea, tengo un cáncer de mama genético”.
Un bulto o bolita
"Sentí mi bulto por primera vez cuando me estaba vistiendo. Esperé varias semanas hasta después de mi próximo período para ver si había algún cambio en el tamaño. No hubo cambios, pero como me tocaba mi control mamográfico anual fui a hacerme.  Conocía mucho este tema porque  mi madre falleció de cáncer en 1997, y desde los 35 años empecé hacerme la mamografía y a los 37 me diagnostican la enfermedad. El radiólogo comparó mis mamografías y notó un cambio en mi seno derecho. La biopsia reveló la presencia de células precancerosas, en etapa inicial. Para mayor certeza, me enviaron a hacerme  una resonancia magnética, y en ella se veía  otras áreas comprometidas.  Inmediatamente me hicieron más  biopsias y el resultado fue  cáncer de mama invasivo en estadio I,  triple positivo”.

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