Te contamos al detalle todo lo que no se dice sobre los síntomas del cáncer de mama


Hay muchas maneras de explicar los síntomas del cáncer de mama y en esta nota profundizamos sobre cómo son, al detalle, esas señales.


El cáncer de mama se desarrolla en el lobulillo que produce la leche  y en los conductos que transportan la leche. El tumor nunca aparece en la piel ni en el músculo. Solo si fuese enfermedad de Paget se hablaría de cáncer en la piel del pezón porque este tipo de cáncer afecta esta parte del seno y la areola causando descamación y escozor.  ¿Por qué entonces se nos dice que si la piel del seno se pone gruesa o como piel de naranja es señal de cáncer? Es que la piel del seno cambia de textura y  forma cuando el cáncer está avanzado, cuando el cáncer se ha infiltrado en la piel. No es un síntoma primario o inicial del cáncer.
El cáncer de mama no se centra única y exclusivamente en el seno. Su presencia se puede notar también en la axila por medio de un bulto o  tumor. Esto se debe al crecimiento o aumento de tamaño del ganglio, que es por donde migra o se extiende el cáncer de mama. Muchas veces los primeros síntomas del cáncer de mama se presentan en la axila antes que en el seno.  En la mayoría de los casos el cáncer de mama cuando está avanzado drena por los ganglios de la axila,  que se convierte en la primera estación del cáncer. Por eso es importante examinarse las axilas durante el autoexamen de mamas
Un cáncer de mama avanzado puede manifestarse con  dolor de huesos en la cadera o  en la rodilla sin que se note ningún síntoma del cáncer en el seno. Si hay esas señales, se le hace la radiografía y si  tiene los huesos destrozados (no tiene nada que ver con la osteoporosis)  se  puede concluir que tiene cáncer de mama. También puede debutar con metástasis en el cerebro, que se evidencia con visión doble o pérdida de visión de un ojo o de ambos ojos; con pérdida de fuerza, como si se tratara de un problema neurológico.  Cuando hay estos síntomas sin antecedentes aparentes de cáncer de mama, es necesario acudir al médico para los exámenes correspondientes.
Aumento de volumen de uno de los senos sin que se note el bulto o tumor.  La mama empieza a crecer de manera inesperada, sin razón aparente, y a medida que  se pone más grande también se pone más dura. Esos dos signos pueden ser sospechosos.
La secreción por el pezón que se asocia con el cáncer de mama es de dos formas: puede ser tan transparente como el agua o puede ser como sangre. En cambio, una secreción medio amarillenta, un poco clara, puede ser síntoma de otra enfermedad benigna como la ectasia ductal. Lo mismo, si la secreción es oscura, color café o chocolate, puede  tratarse de papilomaintraductal. Ante cualquier situación es imprescindible acudir a un consultorio de ginecología o de mastología.
 Si el pezón se sumerge o empieza a encogerse para adentro,  podría tratarse de cáncer de mama debido a que el tumor, a medida que crece,  jalar el pezón para adentro. A eso se le llama retracción del pezón.  Y cuando el pezón y la areola se invierten (se meten para adentro de la mama o se hunden) se llama pezón invertido.

Cuando la piel del seno se enrojece como si le hubiera dado insolación solar, podría significar cáncer de mama.  La piel del seno también se enrojece por infecciones como la mastitis,  pero si  en una semana o quince días  no mejora con los antibióticos es necesario acudir al médico  especialista en enfermedades del seno (mastología o ginecología).
Aunque la mamografía, la ecografía y  la revisión médica hablen de una fuerte sospecha de cáncer de mama, eso no es cáncer de mama hasta que el patólogo no le pongan nombre y apellido al tumor.  Solo el examen histopatológico  (biopsia) dirá si es cáncer o no. Para ello, se pincha el tumor y se extrae una muestra de células para las pruebas de identificación. Por ello es mejor no  angustiarse hasta no conocer los resultados de la biopsia.

Comparte en Google+

About Senos Libres

0 comentarios:

Publicar un comentario