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¿Por qué tengo densidad mamaria o senos densos?




Tener mamas densas o densidad mamaria puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, pero a la vez puede dificultar la detección de un tumor maligno. Si bien antes esta condición no se consideraba como factor de riesgo para cáncer de mama, hoy en día lo es, sobre todo si los senos tienen alta densidad.
¿Qué significa tener densidad mamaria o senos densos?
Para empezar no es una enfermedad, sino una característica de los senos. Es común y muy normal, pero no todas las mujeres tienen senos densos. Incluso algunas pueden heredarlo.
Se habla de densidad cuando  la mama tiene más tejido que grasa. Normalmente el tejido mamario está formado por células grasas y tejido ductal (lóbulos y conductos de las glándulas de la leche), y cuando son densos hay más tejido ductal y glandular que grasa, lo que probablemente expone  a las células grasas al  cáncer. Al haber mucho tejido de este tipo hay más células mamarias y mayor riesgo de celularidad (el tumor maligno empieza como célula hasta que logra convertirse en bolita o bulto). Se dice que en mamas densas hay mayor incidencia de carcinoma ductal invasivo, que es el tipo de cáncer más común y frecuente.
¿Por qué los senos se vuelven densos?
No se vuelven densos. La densidad, como ya hemos dicho, es una característica inherente a cada mujer.  Sin embargo, las mujeres que usan terapia de reemplazo hormonal (TRH)  para combatir la  menopausia, pueden tener senos densos a través del tiempo debido a que el TRH produce cambios en   glándula mamaria al potenciar el desarrollo de  más tejido fibroglandular y poquita grasa. La densidad mamaria también está relacionada con los senos fibroquísticos o fibrosis quística de la mama.
 Los senos densos son irregulares al tacto y muchas veces duelen
¿Los senos densos tienen que ver con la edad?
No necesariamente, pero las mujeres jóvenes tienen más densidad mamaria que las mujeres mayores. Se dice que a partir de los 40 años los senos densos pueden desaparecer, pero si por el contrario la densidad aumenta con la edad el riesgo de sufrir cáncer es  mayor.
¿Cómo puedo saber si tengo senos densos?
No existe un examen para detectar densidad mamaria.  Ese diagnóstico surge como parte del examen de mamografía. La densidad mamaria se observa cuando te haces la mamografía de rutina o de control. Si el seno es denso, la mamografía captará parte o toda  la glándula mamaria, dependiendo del grado de densidad, de color blanco y no podrá distinguir si hay tumores porque los tumores, que normalmente se ven blancos en fondo oscuro, también se verán blancos.  Esto puede impedir que se detecte el cáncer a tiempo.
¿La densidad es igual en todos los senos?
No.  Algunas  pueden tener menos densidad y otras mayor o total densidad.  Esto puede ir aumentando o disminuyendo con el tiempo y la edad.
¿Qué hago si tengo senos densos y la mamografía no sirve?
Cuando hay densidad mamaria el examen ideal es el ultrasonido o ecografía.  Por eso es habitual que  la mamografía vaya acompañada de la ecografía. Dependiendo de la densidad y sospechas, el médico también podría ordenar resonancia magnética para clarificar el diagnóstico.
La mamografía 3D o tomosíntesis también resulta ideal para mamas densas  porque ve la glándula mamaria cuadro por cuadro.
¿Se puede reducir la densidad mamaria?
No hay datos concretos que contribuyan a la reducción de la densidad mamaria, pero algunas fuentes médicas recomiendas hacer  ejercicio regular, bajar de  peso, optar por una dieta saludable (menos grasa y azúcares, más frutas y verduras) y reducir el consumo de alcohol.

Lo que nadie te dijo del autoexamen de senos


Empecemos diciendo que el autoexamen no detecta cáncer de mama en etapa temprana porque los tumores pequeños no se palpan. A pesar de ello, más del 80 por ciento del cáncer de mama se detecta con el autoexamen cuando el cáncer ya empezó a manifestarse. Es decir, cuando el cáncer ya se convirtió en bolita, bulto o tumor; cuando una parte de  la piel del seno se ve como  cáscara de naranja, cuando hay costras alrededor del pezón y la areola­;  cuando  el pezón está hundido o invertido, cuando se observa un  hoyuelo en una parte de la mama, cuando la piel de la mama está un poco gruesa, cuando se ven venas abultadas o cuando uno de los senos se nota más grande que el otro. 
Estos síntomas visibles o palpables no siempre son señal de cáncer de mama avanzado. Puede ser señal de cáncer detectado a tiempo,  lo que es una gran ventaja. No esperes tener todos esos síntomas para pensar que podría ser cáncer. Uno o dos síntomas son señal  suficiente de alarma. Si hubiera algo diferente ir a un consultorio de mastología o ginecología con especialidad en patologías mamarias para hacerte el descarte.

¿Cómo es el autoexamen?
Hazte el autoexamen siguiendo la forma del reloj.  Hazte una vez al mes, 5 u 8 días después de la regla. Debes  hacerte  parada y recostada para sentir los senos en distintas situaciones y formas.
El autoexamen  debe extenderse hasta las axilas. Los senos llegan hasta las axilas y no es raro hallar bultos en ese lugar.  Si el bulto axilar se desinflama no hay mayor alarma, pero si no se desinflama es necesario sospechar que algo malo está pasando.
Al autoexamen de senos  también debe incluir la clavícula ya que por ahí  se extienden los ganglios linfáticos, de la misma manera como ocurre en la axila

El espejo ayuda a conocer más los senos
Pararse  frente al espejo, obviamente con el torso desnudo,  es sumamente importante porque permite conocer cómo es tu seno. Y si sabes cómo es, en los exámenes posteriores  puedes darte cuenta de algún cambio.
El cáncer no siempre se manifiesta con tumor o bolita. Los primeros síntomas pueden aparecer con cambios a nivel de piel, pezón y areola.
Cuando te pares frente al espejo pon tus dos manos en la cintura haciendo fuerza para que los músculos de la mama se tensen. Al tensarse  el seno se irá para un lado u otro, o para abajo,  dependiendo donde está alojado el tumor, si lo hubiera.

¿Cómo es el tumor al  tacto?
Aunque con la palpación no se puede saber con exactitud si el tumor es benigno (no es cáncer) o es maligno (es cáncer), la forma, consistencia y movilidad de la bolita o bulto puede dejar pistas.
Un tumor que es redondo en su forma y que se mueve cuando lo tocas,  es probable que sea benigno, pero no puedes quedarte con esa idea. Cualquier tumor tiene que ser visto por ecografía o mamografía y por el médico especialista en enfermedades del seno.

Se considera cáncer o tumor maligno a aquella bolita que no se mueve. Que se mantiene dura, firme, de forma irregular; que no es redonda.  Por su forma podríamos estar frente a una señal de cáncer de mama. Pero la palpación no determina si el bulto es maligno o benigno. Ni siquiera la mamografía o ecografía pueden hacerlo.  El diagnóstico al cien por ciento lo hace solo la biopsia o el examen de patología. (Dione Blas)

8 tipos de cáncer relacionados con el sobrepeso y la obesidad



Investigaciones científicas sustentan cada vez más que el sobrepeso y la obesidad  se asocian con  ciertos tipos de cáncer. La Sociedad Americana del Cáncer de Estados Unidos señala que el 3.9 por ciento de cáncer diagnosticado  a nivel mundial (más de medio millón de personas) se debe a un exceso de peso. Tal es así que el 40 por ciento de los casos de cáncer en ese país se vincula con la  obesidad y el sobrepeso, siendo la grasa abdominal  (la que se forma a mitad del cuerpo) la más peligrosa.

Cáncer de mama
El exceso de peso aumenta el riesgo de  cáncer de mama sobre todo  después de la menopausia.  Las mujeres posmenopáusicas que son obesas tienen alrededor de un 20 a 40 por ciento  de  probabilidades de sufrir cáncer de mama que las mujeres con un peso saludable.

Cada vez que una mujer posmenopáusica sube cinco puntos adicionales en el Índice de Masa Muscular (IMC), su riesgo de tener cáncer aumenta en 12 por ciento. El IMC normal fluctúa entre 18.5 y y 24.9. Si está entre 25.0 y 29.9 hay sobrepeso, y si es superior a 30 se considera obesidad.

El riesgo en la mujer con sobrepeso u obesidad se debe a que el tejido graso produce estrógeno, convirtiéndose la grasa en el principal fabricante de esta hormona.  Como se sabe,  el  estrógeno alimenta algunos cánceres de mama. Además,  el propio tejido graso, que suele mantenerse inestable e inflamado,   puede estimular el crecimiento de células cancerosas. Y el seno  está compuesto principalmente de tejido graso.

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa en el cuerpo  y se le considera como enfermedad crónica porque estropea la salud
Cáncer de endometrio
El endometrio es el revestimiento del útero y en ese tejido se pueden formar células malignas. La mujeres con sobrepeso u obesas tienen de dos a cuatro veces más probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer.
El cáncer de endometrio también puede ser alimentado por el estrógeno producido por el exceso de tejido graso (adiposo) en el cuerpo, pero también existe una relación entre  cáncer de endometrio y  resistencia a la insulina.

Cáncer de colon
Las mujeres y  hombres obesos tienen alrededor de un 30 por ciento  más de probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal debido a que son más resistentes a la insulina.  Cuando hay exceso de grasa, el   cuerpo no usa la insulina adecuadamente para aumentar el azúcar en la sangre,  exponiendo a la persona a  un mayor riesgo de cáncer colorrectal.
El tejido graso también libera hormonas llamadas adipocinas que promueven el crecimiento celular, incluido el crecimiento de células de cáncer colorrectal.
El colon también está rodeado de tejido adiposo. Si hay una inflamación crónica de bajo grado del tejido adiposo, eso puede llevar al desarrollo de cáncer de colon.

Cáncer de esófago o de garganta
Este tipo de cáncer, llamado adenocarcinoma esofágico, comienza en las células de la garganta que producen moco y otros líquidos, y es más común en personas obesas que tienen la enfermedad de reflujo gastroesofágico. La investigación más reciente sugiere que la inflamación crónica de bajo grado, propia de las personas obesas,  puede contribuir al cáncer de esófago debido a que genera alteraciones metabólicas y algunas infecciones crónicas. Las inflamaciones  puede estimular el crecimiento de células cancerosas.
Cáncer de vesícula
La  vesícula es un órgano pequeño cerca del hígado que libera bilis, lo que ayuda a  la digestión, especialmente de las grasas. El 60 por ciento de las personas obesas tienen riesgo de sufrir este cáncer y el 20 por ciento de los que tienen sobrepeso.
Tener historial de  cálculos biliares es un factor de riesgo de riesgo, y estos cálculos  son más comunes entre personas con exceso de peso.
Cáncer de ovario
Un excedente de 5 puntos en el IMC aumenta en 10 por ciento este tipo de cáncer.  Al igual que los cánceres de mama y endometrio, el cáncer de ovario  también puede ser alimentado por el estrógeno producido por la grasa. También puede ocurrir por una disfunción metabólica como la resistencia a la insulina.
Cáncer de páncreas
Las personas obesas tienen 20 a 50 por ciento más riesgo que  las personas con  peso normal. El páncreas es  un órgano importante en la salud metabólica, ya que es donde se fabrica la insulina, y los problemas de insulina pueden aumentar el riesgo de cáncer. Además, el páncreas está rodeado de grasa, que puede producir inflamación y desencadenar el crecimiento células malignas.
Cáncer de riñón
El cáncer de células renales es el  tipo más común de cáncer de riñón,  y tiene doble de incidencia en personas con sobrepeso u obesas. La resistencia a la insulina también puede contribuir al riesgo de sufrir este cáncer. Además, los  riñones están en un lecho de grasa, y es probable que la inflamación en ese tejido adiposo también influya en esta enfermedad.



¿Existe un tipo de cáncer de mama "amable"? ¡Conócelo!



Se le conoce como cáncer de mama in situ, aunque algunos médicos prefieren llamarle  cáncer de mama en estadío 0 (cero),  precáncer o carcinoma ductal in situ.  Digamos que este es el tipo de cáncer de mama “amable” porque tiene buen pronóstico y no requiere la temida quimioterapia.

Aproximadamente uno de cada cinco cánceres de mama que se diagnostican son in situ. Se le llama así porque el cáncer se mantiene en el lugar donde se ha originado, y  no se ha diseminado a los tejidos circundantes. Este cáncer suele aparecer en los conductos lácteos –el seno tiene de 15 a 20 conductos–  y permanece ahí, en el conducto (una suerte de tubo o canal)  sin  poder propagarse a ningún lado.

La oncóloga estadounidense Marleen Meyer,  directora del Programa de Supervivencia en el Centro de Cáncer Perlmutter,  dice que este cáncer, aunque tiene la denominación de carcinoma,  “no es realmente cáncer. Para que algo sea cáncer, tiene que ser capaz de propagarse y crecer sin cesar”, precisa
¿Cómo se detecta este cáncer?
Generalmente con una mamografía debido  a que el cáncer in situ no es un bulto palpable. Este aparece como  una calcificación o como un  pequeño grupo de células con formas y tamaños anormales. Si tiene esas características pasa a  biopsia para  el diagnóstico.
Sin embargo, de vez en cuando, el cáncer de mama in situ  puede crecer hasta convertirse en un bulto palpable. También puede generar inusual secreción por el pezón, o una condición llamada enfermedad de Paget que hace que la piel alrededor del pezón se vuelva gruesa y seca.
¿Por qué este cáncer no requiere quimioterapia?
Porque no es un cáncer invasivo y porque la quimioterapia no  es una opción de tratamiento estandarizado, salvo que, y muy raramente, el estudio de patología señale que las células del cáncer han comenzado a atravesar la pared del conducto o hay una microinvasión. La investigación sugiere  que en estos casos la quimiopetaria puede ser beneficiosa, pero no es del todo certero.
¿La cirugía es el mejor tratamiento para este tipo de cáncer?
El cáncer de mama in situ a menudo se puede extirpar mediante una tumorectomía,  sin tocar el  tejido mamario circundante, solo extrayendo el tumor.  No obstante, en algunos casos, si el cáncer se ha  infiltrado en múltiples conductos o si un tumor ha crecido lo suficiente, se puede recomendar la extirpación de toda la mama mediante mastectomía.
También se puede realizar una lumpectomía,  que consiste en extirpar todas las células cancerosas, más un margen de dos milímetros de las  células sanas alrededor del tumor. Esto ayuda a garantizar que el cáncer se elimine al 100%  y reduce el riesgo de recurrencia.
En algunos casos los médicos optan por  omitir la cirugía y dejarlo para hacer seguimiento y observación.

El carcinoma ductal in situ afecta  las células que revisten los conductos por  donde circula la leche. El cáncer crece en esos conductos sin afectar el tejido mamario circundante
¿En qué casos se da  radioterapia?
Hace muchos años todas las pacientes con cáncer de mama in situ recibían radiación, pero actualmente  depende mucho de la opinión del médico, del riesgo del paciente, de la edad, del tamaño y grado del tumor.
“Ahora la radiación está un poco más adaptado al tipo de cáncer de mama in situ y al tipo de paciente, y ha habido una tendencia a la baja de recibir menos radiación o evitarla por completo, si es posible", comenta la doctora Meyers.
“La radiación no ha demostrado que  prolongue la supervivencia de las pacientes, solo  ha demostrado que reduce el riesgo de que ocurra otro cáncer”, afirma la oncóloga.
¿En qué casos se requiere tratamiento con hormonas?
No todas las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama in situ reciben tratamiento de terapia hormonal. Antes de optar por ello se debe examinar si el cáncer tiene receptores de estrógeno y progesterona.  Si no los tiene, no es necesario. Si los tiene se usa tamoxifeno o inhibodres de aromatasa para bloquear la producción de esas hormonas y reducir el riesgo de una recurrencia o de  un futuro cáncer invasivo.
¿El cáncer de mama in situ es el de mejor pronóstico?
Al  no ser un cáncer  invasivo, las posibilidades de recuperación y supervivencia a largo plazo después del tratamiento son cercanas al 100%. 
Para las mujeres mayores diagnosticadas con este tipo de cáncer, la noticia es aún mejor: un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cáncer de 2017 encontró que las mujeres mayores de 50 años tenían menos probabilidades de morir por todas las causas en los próximos 10 años, en comparación con la población en general.  
¿El precáncer puede ser precursor de un cáncer más agresivo a futuro?
“Cuando se tiene cáncer de mama in situ, el  riesgo de desarrollar el mismo tipo de cáncer  o un cáncer de mama invasivo es mayor que en la población general", dice la doctora Meyers. 
Los estudios muestran que las personas con cáncer de mama in situ  tienen una probabilidad del 1% al 2% de desarrollar cáncer de mama invasivo después de una mastectomía y una probabilidad ligeramente mayor después de una lumpectomia.
¿El cáncer de mama in situ aparece a cualquier edad?
Puede aparecer a cualquier edad,  pero generalmente se diagnostica en mujeres mayores de 40 años, la edad en que muchas comienzan a hacerse sus primeras mamografías. De acuerdo con la American Cancer Society, las tasas de cáncer de mama in situ aumentan con la edad  y alcanzan un máximo alrededor de los 70 a 79 años.
Las mujeres diagnosticadas con este cáncer que son  menores de 50 años tienen una tasa más alta de recurrencia o de cáncer invasivo, por lo que generalmente se recomienda un tratamiento más agresivo. Las mayores de 50 años, por otro lado, pueden sentirse cómodos al saber que un diagnóstico no aumenta el riesgo de muerte prematura.

Senos y ovarios: ¿el cáncer de ovario induce al cáncer de mama, o viceversa?




¿Cómo se asocia el cáncer de ovario con el cáncer de seno? Partamos por el principio de que el ovario, entre otras funciones sexuales típicamente femeninas que cumple,  produce  las hormonas estrógeno y progesterona, y estas dos hormonas  están implicadas en el  desarrollo  del  cáncer de mama hormodependiente.  La prueba parece estar ahí de manera contundente, pero ¿opinará lo mismo un médico experto en la materia? Para resolver las dudas entrevistamos al ginecólogo oncólogo  Marco Sánchez Salcedo del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), con quien previamente abordamos el "difícil"  cáncer de ovario.


Doctor,  ¿por qué el cáncer de ovario es una enfermedad  complicada, difícil de detectar?
Generalmente a las pacientes con cáncer de ovario se las diagnostica en una etapa avanzada, es decir, cuando vienen a consulta con una gran masa abdominal, con ascitis  –acumulación de líquido en la cavidad
abdominal, la paciente esta como una gestante–,  con la enfermedad ya fuera de lugar. Así se presenta generalmente. Ahora, si hablamos de un diagnóstico preventivo, ahí si es más difícil porque no hay una prueba que sea exactamente útil para detectar un cáncer de ovario muy temprano, o sea  microscópico. Se ha intentado el uso de la ecografía transvaginal y marcadores tumorales pero no son muy útiles para hacer un tamizaje como sí lo hay para cáncer de mama o cáncer de cuello uterino.
¿Son entonces esas limitaciones las que hacen que el cáncer de ovario sea avanzado. ¿Qué tan avanzado, doctor?
Todos los cánceres generalmente tienen cuatro estadíos. Uno (I)  es inicial y cuatro (IV) es  más avanzado. A las mujeres con cáncer de ovario generalmente se les diagnostica en estadio tres (III) a cuatro.
¿En ese grado las posibilidades de sobrevivencia son limitadas?
Con tratamiento una paciente con cáncer de ovario estadio clínico tres a  cuatro  estamos hablando de una sobrevida  de cinco años  en un 40 a 50 por ciento. Es decir, en cinco años un 40 a 50 por ciento de estas pacientes aún están con vida, lo cual no quiere decir que están curadas definitivamente. Además, en  el cáncer de ovario hay el riesgo de recurrencia en algún momento de su vida.
Este cáncer es terrible porque no hay cómo detectarlo a tiempo y  los síntomas tampoco son claros. ¿Cómo podemos sospechar que pudiéramos tener cáncer de ovario?
El ovario son dos órganos que miden 1.5  a 3 centímetros, y cuando hay un tumor o cáncer empieza a crecer una masa primero microscópica y luego se agranda. Cuando esa masa es pequeña no da molestias, pero cuando crece comprime otros órganos o cuando se rompe produce mucha  ascitis infiltrando el abdomen. Inicialmente no hay molestias, o las molestias en todo caso son inespecíficas; puede causar cierta incomodidad, alguna molestia urinaria,  que son síntomas generales. Si bien es cierto que  no hay una prueba de tamizaje, la mujer tiene que controlarse por lo menos  una vez al año con una ecografía transvaginal junto con su mamografía y su papanicolau y por ahí marcadores tumorales  para el despistaje de las otras enfermedades.
¿Quiénes deben hacerse marcadores tumorales?
Los marcadores tumorales no son pruebas de diagnóstico, pero ayudan para tener una idea  exacta si es que hay un cáncer, pero no son imprescindible ni estrictamente necesarias. Lo mínimo necesario si es  la ecografía transvaginal, la mamografia y el papanicolau.
Si hablamos de un diagnóstico preventivo, ahí si es más difícil porque no hay una prueba que sea exactamente útil para detectar un cáncer de ovario muy temprano, o sea  microscópico
¿El cáncer de mama y el cáncer de ovario  están asociados? ¿Una mujer con cáncer de mama puede tener cáncer de ovario o al revés?
Tienen una relación estrecha.  Pueden tener componente hereditario, sobre todo si hay familiares cercanos de primer grado  –mamá, hermanas o tías–   que tengan cáncer de mama; ahí  hay un riesgo genético y para eso hay pruebas que  determinan este riesgo, como las pruebas BRCA 1 y 2 que nos dicen que hay un mayor riesgo de cáncer de ovario.  Si hay ese riego tan alto se puede hacer una ooforectomía (extirpación de ovarios) de forma  profiláctica para eliminar los riesgos de cáncer de ovario cuando la paciente ya completó el número de hijos que  desea tener o ya tiene hijos.
¿Solo las mujeres que tiene  cáncer de ovario por  mutación genética BRCA  tienen más posibilidades de hacer cáncer de mama o es independiente de eso?
Aumenta mucho el riesgo. Aumenta en un 20  hasta un 40 por ciento  de desarrollar cáncer de mama. Como vemos es un riesgo muy alto. Por eso estas pacientes con BRCA1 y BRCA2 positivo deben  de tener un seguimiento estrecho si han completado la paridad o son menopáusicas, deberían tener la ooforectomía en forma profiláctica.
Si yo tuviera cáncer de mama y no tengo la mutación BRCA, ¿puedo tener riesgo de tener cáncer de ovario?
El  riesgo está solo por ser mujer, pero si no hay la mutación BRCA no hay necesidad de hacer ooforectomía profiláctica porque le riesgo pasa a ser como en la población en general, pero sí debería tener chequeo anual porque si ha tenido cáncer de mama el riesgo es ligeramente más alto que si no hubiera tenido cáncer de cualquier otro tipo
¿Cómo ayuda la ooforectomía a prevenir el cáncer de mama partiendo de que los ovarios producen las hormonas estrógeno y progesterona, de las que se dicen alimentan el cáncer de mama?
El cáncer de mama es generalmente un cáncer hormono sensible y esto aumenta mucho el riesgo de recurrencia o de crecimiento del tumor, por eso es que para las mujeres con cáncer de mama está contraindicado el tratamiento hormonal porque los ovarios producen estrógenos. Cuando la mujer es joven y tiene cáncer de mama, y tiene estrógenos positivos, se recomienda extirpar los ovarios para disminuir el riesgo de recurrencia de la enfermedad y tener mejor control de esta enfermedad.
Para finalizar, ¿nos reiteras los síntomas del cáncer de ovario y los exámenes que debemos hacernos?
Cuando el cáncer es avanzado generalmente  la paciente presenta una gran masa abdominal, con un tumor visible o palpable. Su abdomen está distendido por el líquido en la cavidad que se llama ascitis. Cuando hay un cáncer de ovario inicial o que el tumor no es muy grande, puede haber molestias inflamatorias, urgencia urinaria, dolor pélvico inespecífico y eso sería suficiente motivo para que la paciente acuda  a un especialista para que le hagan los exámenes respetivos para tratar de diagnosticar cuál es la causa de sus molestias. Entre los exámenes están la ecografía transvaginal que es un examen inicial muy apto para determinar alguna masa pélvica. También tenemos la resonancia o la tomografía, de acuerdo al nivel de resolución del lugar donde se le está haciendo el examen a la paciente. Pero lo básico es  la ecografía transvaginal.
Leí que a veces ni la resonancia logra determinar con claridad el cáncer de ovario.
La resonancia actualmente supera a la ecografía transvaginal en el estudio de la pelvis para determinar enfermedades en el útero y ovario. Tiene un nivel de sensibilidad muy alta. (Dione Blas).



¿Qué debes hacer si tienes antecedentes de cáncer de mama en tu familia?



El  80% del cáncer de mama es esporádico, es decir, no hay factores genéticos o heredados en la enfermedad. Solo un pequeño número de mujeres, de 5 a 10 por ciento,  tiene cáncer de mama relacionado con sus antecedentes familiares. 

Se considera como  antecedentes familiares de cáncer de mama cuando hay dos o más casos de cáncer de mama en la familia de primer grado (mamá, hermana, abuela o tía) y cuando este cáncer aparece a temprana edad, antes de los  40 años. A esto se le llama  cáncer hereditario, aunque dicen los expertos que  el cáncer no se hereda,  pero los antecedentes familiares predisponen a desarrollar  cáncer de mama debido a una combinación de genes y otros factores compartidos en la familia, como el medio ambiente y el estilo de vida, que contribuyen al desarrollo de la enfermedad.

¿Qué hacer si hay antecedentes de cáncer en la familia?
 Si hay una historial de cáncer de mama en la familia, debes comenzar tus chequeos a una edad temprana (a partir de los  25 años), sobre todo si un familiar en  primer grado fue diagnosticado con cáncer de mama antes de los 50 años. Los familiares de primer grado son los más importantes para evaluar el nivel de riesgo de cáncer de mama.
Cuando se evalúa el riesgo de cáncer en una mujer, el médico no solo debe fijarse en la línea materna porque los genes de las personas se dividen entre su madre y su padre, por tanto debe observarse ambos lados del árbol familiar para saber si hay antecedentes de cáncer familiar. En el lado paterno el riesgo de cáncer de mama puede venir de la madre o la hermana del padre.
Los estudios epidemiológicos han demostrado que tener un pariente cercano con cáncer de mama aumenta de dos a tres veces el riesgo de enfermedad 
   Las mujeres con antecedentes de cáncer de mama deben adelantar sus controles mamográficos antes de cumplir los 40 años. Es decir, pueden empezar a los 30 o 35.  Ese criterio tiene que ser establecido por el médico tratante. Nunca proceder por decisión propia.

   Si hay más de dos mujeres con cáncer de mama en el mismo seno familiar, es necesario realizarse el examen genético del BRCA1 y BRCA2 para dar con el origen de la enfermedad y poder prevenirlo. El 5 a 10 por ciento del cáncer de mama se origina como consecuencia de la mutación de esos genes.
Si se diagnostica esta mutación se puede predecir si las generaciones consanguíneas inmediatas o próximas podrían tener no solo cáncer de mama sino también de ovario. Este examen en Perú cuesta actualmente un promedio de 600 dólares. Las  mujeres diagnosticadas con estas  mutaciones genéticas tienen 40% de posibilidades de desarrollar cáncer de mama en ambos senos.