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Con telemamografías buscarán combatir creciente incidencia de cáncer de mama avanzado



Con la finalidad de reducir los casos de cáncer de mama en estadios avanzados en el Perú, el Ministerio de Salud  (Minsa) impulsa el mejoramiento del sistema de telemamografías para asegurar el acceso de las mujeres a la detección temprana y reducir la mortalidad por esta enfermedad.
Como parte de esta intervención, la Dirección de Prevención y Control del Cáncer del Minsa realizó una capacitación técnica dirigida a los tecnólogos médicos de los hospitales e institutos especializados de las Direcciones Regionales de Salud  y de las Direcciones de Redes Integradas de Salud  de Lima Metropolitana.
Con ese fin,  los tecnólogos médicos serán capacitados en temas sobre el sistema de referencia y contrarreferencia de pacientes afectados, así como factores de riesgo, principales signos y síntomas, epidemiología y fisiopatología del cáncer de mama.

La capacitación busca fortalecer las competencias del profesional de salud y estandarizar los criterios para la toma de mamografías que se brinda a las mujeres de 50 a 69 años, así como disminuir los resultados de mamografías con BI-RADS 0 (resultado indeterminado, que amerita mayores estudios complementarios en la paciente).

También realizarán pasantías en los servicios del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), Hospital Nacional Edgardo Rebagliati y Hospital Guillermo Almenara de EsSalud.
Al respecto, el director de la Dirección de Prevención y Control del Cáncer, Víctor Palacios Cabrejos, destacó que la capacitación permitirá que el personal de salud realice el procedimiento de la toma de mamografía de manera segura, óptima y oportuna.
“Se busca que los casos de cáncer de mama se diagnostiquen en estadios tempranos para brindar tratamientos efectivos que aseguren la sobrevida y curación de las pacientes”, manifestó.

Palacios Cabrejos agregó que el cáncer es la primera causa de muerte en nuestro país y que cada seis horas muere una mujer por cáncer de mama en el Perú. “El cáncer de mama es la neoplasia más frecuente en mujeres adultas en el Perú, y está en incremento, lo que representa un problema de salud pública y demanda un gasto importante al Estado, dado el diagnóstico tardío de la enfermedad”, subrayó. (Agencia Andina).

Tres maneras de ser potencial portadora de cáncer de mama



El cáncer de mama es una enfermedad compleja y multifactorial, pero hay tres características que permiten saber su origen o su causa. El más conocido es el cáncer de mama por antecedentes familiares, y existen otros dos que  parecen enredarse en lo mismo. Veamos.
Cáncer de mama esporádico
Se llama así al cáncer de mama que aparece sin que tengas antecedentes familiares de cáncer. Es el tipo de cáncer más frecuente. 85 por ciento de mujeres diagnosticadas con esta enfermedad tienen este tipo de cáncer. No se conocen las  causas, pero se dice que obedece a múltiples factores entre los que pueden estar las  mutaciones somáticas, probablemente accidentales o casuales.
Este tipo de cáncer suele ser más común en mujeres mayores de 40 a 50 años en adelante, y suele ser el  primer caso de cáncer en la familia.

Cáncer de mama hereditario o genético
La incidencia de este cáncer de mama es  bajo, representa apenas el 5 por ciento de todos los tipos de cáncer de mama. Este tipo de cáncer se da por mutaciones en genéticas, como el BRCA1 y BRCA2. En otros casos, por anomalía del gen CHEK2, que cuando está dañado no ayuda a la reparación del ADN haciendo que el cáncer se origine. Pasa lo mismo con los BRCA.
El  cáncer hereditario  suele aparecer a edades muy tempranas (menor o igual a 40 años), y se asocia con  antecedentes familiares muy importantes en por lo menos tres generaciones de la familia: abuelas, madres, hijas y otros familiares en primer grado.
Se dice que el riesgo de cáncer se duplica cuando la mamá, la hermana o la hija tienen cáncer de mama. Y se quintuplica cuando  más de dos miembros de la familia en primer grado, por ejemplo la abuela y  la  madre, han tenido cáncer de mama.
Si una mujer presenta cáncer de mama a los 35 años o a los 26, se debe sospechar de este tipo de cáncer.
Se puede saber si una mujer tiene o va tener cáncer hereditario haciendo una  prueba genética de ADN a la  saliva o la sangre. Esto puede revelar si hay mutaciones o cambios en un solo gen o en varios genes.
Cáncer de mama familiar o con antecedentes familiares
Se considera cáncer de mama familiar cuando en distintas generaciones de la familia hay diversos tipos de cáncer. Este tipo de cáncer representa el 10 por ciento y son considerados multigénicos,  es decir, puede presentar susceptibilidad genética, determinados factores ambientales o  alguna combinación de todos estos factores.
Muchas mujeres tienen antecedentes familiares de cáncer, pero muy pocas tienen una mutación genética.
Cuando hay antecedentes familiares de cáncer, la mujer debe iniciar sus exámenes preventivos  o  de control  mucho antes de los 40 años.  Mamografía a los 35 con ecografía, aunque ese criterio dependen mucho de lo que ordene el médico.



¿Cómo influye la menopausia en el riesgo de cáncer de mama?



La menopausia no causa cáncer, pero las mujeres que llegan a esta etapa tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de mama y de endometrio sobre todo si la menopausia empezó después de los 55 años.
Este riesgo probablemente se deba a que cuanto más temprano empieza la primera regla y más tarde llega la menopausia, el tejido mamario está más tiempo expuesto al estrógeno. Mientras más períodos menstruales tiene una mujer, más tiempo los tejidos mamarios están a expensas del  estrógeno,  que es la hormona implicada en el desarrollo del cáncer de mama  más común: el cáncer hormonodependiente.
Durante el ciclo menstrual, el estrógeno estimula el útero y el tejido mamario y cuando hay células tumorales esta hormona le sirve de “alimento”.

¿Cuándo empieza la menopausia?
Se dice cuando  ha pasado un año desde la última regla. Es a partir de entonces que empieza a producirse una serie de cambios, entre ellos la subida de peso.
El sobrepeso estaría relacionado con los niveles de la hormona femenina principal llamada estradiol, que disminuyen significativamente después de la menopausia, lo que afecta directamente la forma en que las mujeres acumulamos  grasa. Antes de la menopausia, la mayoría tenemos grasa en la parte inferior del cuerpo, pero después de la menopausia, comenzamos a cargarla alrededor del vientre.
Por otro lado, a medida que los años avanzan, la actividad física cambia  a menudo y perdemos masa muscular, lo que afecta la tasa metabólica basal (es decir, cuánta energía utiliza el cuerpo mientras estamos en reposo, sentadas en el escritorio o apenas cocinando.

La grasa genera hormonas
Subir de peso o estar gordita durante la menopausia es cosa seria. La grasa que se acumula en la barriga y alrededor de la cintura, producen  estrógenos por efecto de unas enzimas llamadas aromatasas, que son consideradas como los  nuevos estrógenos.
La aromatasa es la enzima fundamental en la biosíntesis del estrógeno.  Esta aumenta los niveles de estrógeno en los tejidos  produciendo cáncer mamario y endometrial y mioma uterino

La única manera de reducir el riesgo de cáncer durante la menopausia es  bajando de peso. Haz  ejercicios,  opta por una  dieta saludable (más frutas y verduras), no fumes ni estés cerca de los que fuman porque el humo que inhalas es igual de nocivo como si tú lo fumaras. La idea es que mantengas un peso ideal y si antes de la menopausia hacía ejercicios, sigue manteniendo ese hábito para reducir no solo el riesgo de cáncer de mama, sino una serie de riesgos para tu salud. 
Y si sufres de bochornos o tienes otros síntomas de la menopausia y el médico te recomienda usar terapia de reemplazo hormonal (TRH),  conversa bien sobre los riesgos. Está comprobado que el TRH causa cáncer de mama cuando se usa por períodos largos,

¿Por qué tengo densidad mamaria o senos densos?




Tener mamas densas o densidad mamaria puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, pero a la vez puede dificultar la detección de un tumor maligno. Si bien antes esta condición no se consideraba como factor de riesgo para cáncer de mama, hoy en día lo es, sobre todo si los senos tienen alta densidad.
¿Qué significa tener densidad mamaria o senos densos?
Para empezar no es una enfermedad, sino una característica de los senos. Es común y muy normal, pero no todas las mujeres tienen senos densos. Incluso algunas pueden heredarlo.
Se habla de densidad cuando  la mama tiene más tejido que grasa. Normalmente el tejido mamario está formado por células grasas y tejido ductal (lóbulos y conductos de las glándulas de la leche), y cuando son densos hay más tejido ductal y glandular que grasa, lo que probablemente expone  a las células grasas al  cáncer. Al haber mucho tejido de este tipo hay más células mamarias y mayor riesgo de celularidad (el tumor maligno empieza como célula hasta que logra convertirse en bolita o bulto). Se dice que en mamas densas hay mayor incidencia de carcinoma ductal invasivo, que es el tipo de cáncer más común y frecuente.
¿Por qué los senos se vuelven densos?
No se vuelven densos. La densidad, como ya hemos dicho, es una característica inherente a cada mujer.  Sin embargo, las mujeres que usan terapia de reemplazo hormonal (TRH)  para combatir la  menopausia, pueden tener senos densos a través del tiempo debido a que el TRH produce cambios en   glándula mamaria al potenciar el desarrollo de  más tejido fibroglandular y poquita grasa. La densidad mamaria también está relacionada con los senos fibroquísticos o fibrosis quística de la mama.
 Los senos densos son irregulares al tacto y muchas veces duelen
¿Los senos densos tienen que ver con la edad?
No necesariamente, pero las mujeres jóvenes tienen más densidad mamaria que las mujeres mayores. Se dice que a partir de los 40 años los senos densos pueden desaparecer, pero si por el contrario la densidad aumenta con la edad el riesgo de sufrir cáncer es  mayor.
¿Cómo puedo saber si tengo senos densos?
No existe un examen para detectar densidad mamaria.  Ese diagnóstico surge como parte del examen de mamografía. La densidad mamaria se observa cuando te haces la mamografía de rutina o de control. Si el seno es denso, la mamografía captará parte o toda  la glándula mamaria, dependiendo del grado de densidad, de color blanco y no podrá distinguir si hay tumores porque los tumores, que normalmente se ven blancos en fondo oscuro, también se verán blancos.  Esto puede impedir que se detecte el cáncer a tiempo.
¿La densidad es igual en todos los senos?
No.  Algunas  pueden tener menos densidad y otras mayor o total densidad.  Esto puede ir aumentando o disminuyendo con el tiempo y la edad.
¿Qué hago si tengo senos densos y la mamografía no sirve?
Cuando hay densidad mamaria el examen ideal es el ultrasonido o ecografía.  Por eso es habitual que  la mamografía vaya acompañada de la ecografía. Dependiendo de la densidad y sospechas, el médico también podría ordenar resonancia magnética para clarificar el diagnóstico.
La mamografía 3D o tomosíntesis también resulta ideal para mamas densas  porque ve la glándula mamaria cuadro por cuadro.
¿Se puede reducir la densidad mamaria?
No hay datos concretos que contribuyan a la reducción de la densidad mamaria, pero algunas fuentes médicas recomiendas hacer  ejercicio regular, bajar de  peso, optar por una dieta saludable (menos grasa y azúcares, más frutas y verduras) y reducir el consumo de alcohol.

Lo que nadie te dijo del autoexamen de senos


Empecemos diciendo que el autoexamen no detecta cáncer de mama en etapa temprana porque los tumores pequeños no se palpan. A pesar de ello, más del 80 por ciento del cáncer de mama se detecta con el autoexamen cuando el cáncer ya empezó a manifestarse. Es decir, cuando el cáncer ya se convirtió en bolita, bulto o tumor; cuando una parte de  la piel del seno se ve como  cáscara de naranja, cuando hay costras alrededor del pezón y la areola­;  cuando  el pezón está hundido o invertido, cuando se observa un  hoyuelo en una parte de la mama, cuando la piel de la mama está un poco gruesa, cuando se ven venas abultadas o cuando uno de los senos se nota más grande que el otro. 
Estos síntomas visibles o palpables no siempre son señal de cáncer de mama avanzado. Puede ser señal de cáncer detectado a tiempo,  lo que es una gran ventaja. No esperes tener todos esos síntomas para pensar que podría ser cáncer. Uno o dos síntomas son señal  suficiente de alarma. Si hubiera algo diferente ir a un consultorio de mastología o ginecología con especialidad en patologías mamarias para hacerte el descarte.

¿Cómo es el autoexamen?
Hazte el autoexamen siguiendo la forma del reloj.  Hazte una vez al mes, 5 u 8 días después de la regla. Debes  hacerte  parada y recostada para sentir los senos en distintas situaciones y formas.
El autoexamen  debe extenderse hasta las axilas. Los senos llegan hasta las axilas y no es raro hallar bultos en ese lugar.  Si el bulto axilar se desinflama no hay mayor alarma, pero si no se desinflama es necesario sospechar que algo malo está pasando.
Al autoexamen de senos  también debe incluir la clavícula ya que por ahí  se extienden los ganglios linfáticos, de la misma manera como ocurre en la axila

El espejo ayuda a conocer más los senos
Pararse  frente al espejo, obviamente con el torso desnudo,  es sumamente importante porque permite conocer cómo es tu seno. Y si sabes cómo es, en los exámenes posteriores  puedes darte cuenta de algún cambio.
El cáncer no siempre se manifiesta con tumor o bolita. Los primeros síntomas pueden aparecer con cambios a nivel de piel, pezón y areola.
Cuando te pares frente al espejo pon tus dos manos en la cintura haciendo fuerza para que los músculos de la mama se tensen. Al tensarse  el seno se irá para un lado u otro, o para abajo,  dependiendo donde está alojado el tumor, si lo hubiera.

¿Cómo es el tumor al  tacto?
Aunque con la palpación no se puede saber con exactitud si el tumor es benigno (no es cáncer) o es maligno (es cáncer), la forma, consistencia y movilidad de la bolita o bulto puede dejar pistas.
Un tumor que es redondo en su forma y que se mueve cuando lo tocas,  es probable que sea benigno, pero no puedes quedarte con esa idea. Cualquier tumor tiene que ser visto por ecografía o mamografía y por el médico especialista en enfermedades del seno.

Se considera cáncer o tumor maligno a aquella bolita que no se mueve. Que se mantiene dura, firme, de forma irregular; que no es redonda.  Por su forma podríamos estar frente a una señal de cáncer de mama. Pero la palpación no determina si el bulto es maligno o benigno. Ni siquiera la mamografía o ecografía pueden hacerlo.  El diagnóstico al cien por ciento lo hace solo la biopsia o el examen de patología. (Dione Blas)

8 tipos de cáncer relacionados con el sobrepeso y la obesidad



Investigaciones científicas sustentan cada vez más que el sobrepeso y la obesidad  se asocian con  ciertos tipos de cáncer. La Sociedad Americana del Cáncer de Estados Unidos señala que el 3.9 por ciento de cáncer diagnosticado  a nivel mundial (más de medio millón de personas) se debe a un exceso de peso. Tal es así que el 40 por ciento de los casos de cáncer en ese país se vincula con la  obesidad y el sobrepeso, siendo la grasa abdominal  (la que se forma a mitad del cuerpo) la más peligrosa.

Cáncer de mama
El exceso de peso aumenta el riesgo de  cáncer de mama sobre todo  después de la menopausia.  Las mujeres posmenopáusicas que son obesas tienen alrededor de un 20 a 40 por ciento  de  probabilidades de sufrir cáncer de mama que las mujeres con un peso saludable.

Cada vez que una mujer posmenopáusica sube cinco puntos adicionales en el Índice de Masa Muscular (IMC), su riesgo de tener cáncer aumenta en 12 por ciento. El IMC normal fluctúa entre 18.5 y y 24.9. Si está entre 25.0 y 29.9 hay sobrepeso, y si es superior a 30 se considera obesidad.

El riesgo en la mujer con sobrepeso u obesidad se debe a que el tejido graso produce estrógeno, convirtiéndose la grasa en el principal fabricante de esta hormona.  Como se sabe,  el  estrógeno alimenta algunos cánceres de mama. Además,  el propio tejido graso, que suele mantenerse inestable e inflamado,   puede estimular el crecimiento de células cancerosas. Y el seno  está compuesto principalmente de tejido graso.

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa en el cuerpo  y se le considera como enfermedad crónica porque estropea la salud
Cáncer de endometrio
El endometrio es el revestimiento del útero y en ese tejido se pueden formar células malignas. La mujeres con sobrepeso u obesas tienen de dos a cuatro veces más probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer.
El cáncer de endometrio también puede ser alimentado por el estrógeno producido por el exceso de tejido graso (adiposo) en el cuerpo, pero también existe una relación entre  cáncer de endometrio y  resistencia a la insulina.

Cáncer de colon
Las mujeres y  hombres obesos tienen alrededor de un 30 por ciento  más de probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal debido a que son más resistentes a la insulina.  Cuando hay exceso de grasa, el   cuerpo no usa la insulina adecuadamente para aumentar el azúcar en la sangre,  exponiendo a la persona a  un mayor riesgo de cáncer colorrectal.
El tejido graso también libera hormonas llamadas adipocinas que promueven el crecimiento celular, incluido el crecimiento de células de cáncer colorrectal.
El colon también está rodeado de tejido adiposo. Si hay una inflamación crónica de bajo grado del tejido adiposo, eso puede llevar al desarrollo de cáncer de colon.

Cáncer de esófago o de garganta
Este tipo de cáncer, llamado adenocarcinoma esofágico, comienza en las células de la garganta que producen moco y otros líquidos, y es más común en personas obesas que tienen la enfermedad de reflujo gastroesofágico. La investigación más reciente sugiere que la inflamación crónica de bajo grado, propia de las personas obesas,  puede contribuir al cáncer de esófago debido a que genera alteraciones metabólicas y algunas infecciones crónicas. Las inflamaciones  puede estimular el crecimiento de células cancerosas.
Cáncer de vesícula
La  vesícula es un órgano pequeño cerca del hígado que libera bilis, lo que ayuda a  la digestión, especialmente de las grasas. El 60 por ciento de las personas obesas tienen riesgo de sufrir este cáncer y el 20 por ciento de los que tienen sobrepeso.
Tener historial de  cálculos biliares es un factor de riesgo de riesgo, y estos cálculos  son más comunes entre personas con exceso de peso.
Cáncer de ovario
Un excedente de 5 puntos en el IMC aumenta en 10 por ciento este tipo de cáncer.  Al igual que los cánceres de mama y endometrio, el cáncer de ovario  también puede ser alimentado por el estrógeno producido por la grasa. También puede ocurrir por una disfunción metabólica como la resistencia a la insulina.
Cáncer de páncreas
Las personas obesas tienen 20 a 50 por ciento más riesgo que  las personas con  peso normal. El páncreas es  un órgano importante en la salud metabólica, ya que es donde se fabrica la insulina, y los problemas de insulina pueden aumentar el riesgo de cáncer. Además, el páncreas está rodeado de grasa, que puede producir inflamación y desencadenar el crecimiento células malignas.
Cáncer de riñón
El cáncer de células renales es el  tipo más común de cáncer de riñón,  y tiene doble de incidencia en personas con sobrepeso u obesas. La resistencia a la insulina también puede contribuir al riesgo de sufrir este cáncer. Además, los  riñones están en un lecho de grasa, y es probable que la inflamación en ese tejido adiposo también influya en esta enfermedad.