A propósito del Día Mundial contra el Cáncer

4 de Febrero, Día Mundial contra el Cáncer.

Reflexiones
Por: Tatiana Vidaurre Rojas
Médico Oncóloga 

El cáncer es una enfermedad silenciosa, multifactorial y de alta complejidad, que no solo representa un problema genético molecular, sino que es un proceso sociocultural de signos y significados que la propia sociedad y las personas construyen sobre este mal, dándole un carácter trágico y una imagen tétrica  que solo ha  generado temores y mitos.

Pero vamos a cambiar esa idea. Actualmente, a  nivel global, los sistemas sanitarios  están reorientando el enfoque médico-científico del cáncer  hacia el desarrollo de sistemas de atención más especializados, que integran la prevención y la atención oncológica integral en  todos los niveles. Hoy el estado y la sociedad tienen una  responsabilidad compartida en el control del cáncer, acción que está permitiendo que los  pacientes, en todo el proceso de su enfermedad,  tengan una atención digna, con calidad y calidez.
Dra Tatiana Vidaurre Rojas, oncóloga
En tal sentido, el cáncer no solo es  una enfermedad biológica, es también un problema de salud pública nacional y global de múltiples causas, que se aborda de manera integral e integrativa en las diferentes etapas del proceso biomédico, técnico, científico y sociocultural, donde no solo se aboca al tratamiento del mal, sino también  al cuidado del cuerpo, de la mente, del alma y dentro del entorno social. El cáncer  nos otorga tácitamente una responsabilidad social que nos compromete a todos, más aún cuando la enfermedad está muy avanzada y los tratamientos se tornan muy costosos y con pronósticos poco favorables.  Esta condición pone al paciente en una esfera  muy difícil,  convirtiéndose en todo un reto por la vida.
La  sensibilización y concientización de toda la sociedad para reducir el estigma y vencer los miedos al cáncer, permite alcanzar paso a paso cada meta planeada en el control de esta enfermedad, con acciones participativas y multisectoriales en una sociedad que busca el cuidado de su salud. Esta tarea se ha venido desarrollando en el Perú desde el estado con el exitoso Plan Esperanza y con los valiosos aportes de diversas organizaciones sociales de servicio voluntario y de otros colectivos unidos en la lucha contra el cáncer.Este innovador modelo público de alcance nacional y global del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN),  como organismo público ejecutor del sector salud dedicado al control del cáncer (OPE INEN), se ha forjado en base a la experiencia de más de 77 años de vida institucional, constituyéndose en un gran acierto de modernización del sistema de salud del Perú y en una valiosa contribución al desarrollo oncológico del país, que nunca debería perderse.
Gracias al modelo de OPE INEN se ha logrado consolidar el Sistema Nacional de Prevención y Control del Cáncer en el Perú, con un diseño especializado que ayuda a prevenir el cáncer y busca disminuir las muertes evitables, poniendo énfasis en la población de menores recursos, que es la población  que sostiene y da vida al Plan Esperanza. Este Plan de salud brinda una amplia plataforma de intercambio técnico científico y de participación social, enlazando acciones colaborativas dentro del estado, la academia y la sociedad civil, entre otros. Promueve el acceso universal y equitativo a servicios de prevención y atención oncológica integral en todo el país partiendo del principio de que  salvar vidas es un compromiso de todos.
En  el Perú, la participación responsable del estado, de diversos organismos, instituciones y organizaciones del sector público y/o privado,  y de líderes comprometidos con esta causa, ha fortalecido la transversalidad del sistema oncológico, que ahora llega a todos los niveles de atención, acercando los servicios a las zonas más alejadas del país y estimulando la complementariedad de acciones entre el estado y la sociedad civil. Esto ha permitido mejorar significativamente el acceso a la prevención y al cuidado oncológico integral al tratarse de un servicio gratuito que presta el estado, lo que ha abierto  las puertas para que todas las personas de menores recursos económicos no queden marginadas de la atención integral por no tener dinero. Este es el mejor mecanismo de protección social que elimina barreras económicas para una atención oportuna.
Por ello, entre piedras y diamantes,  siempre renacen lazos de esperanza para fomentar las  acciones solidarias y de colaboración con  la sociedad civil,  y cuidar todo  lo que se ha avanzado en las estructuras medulares de los sistemas e intervenciones sanitarias del estado a favor del control del cáncer. Si estos logros se preservan, podremos seguir caminando con optimismo hacia un país y un mundo libre de cáncer avanzado y con atención oncológica integral para todos los peruanos. El Día Mundial contra del Cáncer, que se conmemora todos los 4 de febrero, es una fecha que nos recuerda que todos,  médicos y sociedad, estamos comprometidos en la  prevención y control de esta enfermedad. Es momento propicio para reflexionar y renovar el compromiso que todos tenemos para controlar esta enfermedad. Pero también estamos llamados a cambiar el dolor por el color de la vida y la esperanza, y a reemplazar el desaliento por el “nosotros podemos” o por el “yo puedo”. No perdamos nunca la esperanza.

Senos Libres

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