Silvia Bardalez y su experiencia personal con el cáncer de mama

Durante más tres décadas ha sido figura destacada de los programas cómicos más populares de la televisión peruana, pero desde octubre del 2015 cambió los set de televisión por los consultorios del hospital Rebagliati,  y las luces por las evaluaciones clínicas que debe pasar cada cierto tiempo como parte del tratamiento para combatir el cáncer.


De sus labios no emanan pesar ni tragedia, por el contrario, ella ha asumido el cáncer de mama con la fortaleza y el humor suficiente como para estar bien. Al cabo de nueve meses de la detección y posterior tratamiento, la actriz y comediante se siente con  los ánimos a tope para enfrentar la enfermedad y su actitud es una lección de vida que todas las mujeres deben emular para salir adelante y no hundirse en lamentos y dramas.
Silvia, ¿en qué circunstancias te enteras que tenías cáncer de mama?
Cuando me estaba haciendo mis chequeos generales. Pero a la par de esos chequeos sentí unos síntomas de descompensación raras, y yo siempre al bañarme me revisaba y me di cuenta que mi seno estaba un poco hundido en la parte de abajo. Decía !qué raro!  A veces uno es ignorante en esas cosas. Me hicieron un chequeo de las mamas, me dijeron que era fibroadenoma, que no me preocupara, que todo estaba bien, y me dieron cita para un mes para ver cómo estaba. Pasaron dos semanas, el seno me empezaba a latir y dije: “esto no es normal, me está latiendo y el seno está hundido y yo quiero saber qué es”. El médico me dice: “¿está latiendo? Entonces está creciendo”. Entonces le dije que “si está creciendo es mejor que lo saquen antes que crezca más”. Me hicieron una biopsia en la Maison de Santé y el resultado salió que era cáncer.
¿Por qué confundieron un fibroadenoma con un cáncer?
No sé, de repente no era un tumor definido lo que se veía. Cuando me hicieron la ecografía también me confirmaron que era fibroadenoma.
¿El médico que te dio ese resultado era especialista en senos o era un médico general?
Era mi ginecólogo.
¿No le reclamaste por esta confusión?
No. No le dije nada.  Como me dijeron que era fibroadenoma yo estaba tranquila, pero cuando sentí que me palpitaba le dije que  no crezca más y que me opere.
¿Qué tipo de cáncer tienes?
No tengo idea porque no tengo los papeles a la mano, pero el hecho es que cuando la biopsia confirma que era cáncer me tenían que hacer una cirugía radical porque eso avanzaba segundo a segundo.
¿Cómo recibiste la noticia de que lo tuyo era cáncer y no fibroadenoma?
Mira, en mi casa mi papá y mi mamá fallecieron de cáncer y yo los cuidé. Mi papá tuvo cáncer a la lengua y tráquea y también  tenía efisema pulmonar, y mi mamá tenía mieloma múltiple.
Ah, ¿por eso te hacías tus chequeos anuales?
Sí. Desde que mi mamá falleció  todos los años me hago un chequeo general. Cuando me dieron la noticia yo sentí un bajón tremendo, un vacío que dije: “¿Qué hago?”. En la Maison no había oncólogo y le pido al médico que me dé todos los resultados y salí; me subí a un micro y no sé a dónde me fui. Bajé y me fui a mi casa dándome tiempo a no pensar en nada.
Tú has perdido un seno, y no es lo mismo que te haga mastectomía a que te saquen el tumor. ¿Cómo lo procesaste?
Como yo le dije al doctor, lo que no sirve se saca (risas).  Yo comencé a chequearme como por esta época y en octubre me operan. Ya voy a cumplir nueve meses.
¿Y pasaste por quimioterapia?
Me mandaron cuatro quimioterapias rojas y después cuatro blancas, pero en la segunda se me bajaron las defensas y fue terrible, entonces solo hice la tercera y cuarta, y me dijeron que me iban a mandar a tomar pastillas.
¿Qué pastillas estás tomando?
Anastrozol
¿Por cuanto tiempo te han medicado?
Por cinco años
La cirugía se puede sobrellevar porque de alguna manera te estás quitando de encima algo que hace daño, pero considero que la quimioterapia es más devastadora. ¿Lo has sentido así?
Yo veía a mi mamá todo lo que sentía con la quimio, pero una cosa es verlo y otra cosa sentirlo. Es una incertidumbre. Pero cuando tú sabes que te van a poner algo y te vas a sanar, que venga todo lo que venga.
Para una figura pública que trabaja en televisión, ¿qué significa el hecho de estar mastectomizada?
Ahora no le doy importancia, quizás si hubiera sido más joven, cuando hacia cosas más coquetas, más sensuales, de repente ahí me hubiera chocado, pero a la edad que tengo ya no importa.
¿Te has planteado hacerte la reconstrucción?
Claro, me lo han planteado, pero mi médico me dice que tiene que pasar un año para hacérmelo. Pero últimamente me he enterado que al mismo tiempo que te sacan el seno te reconstruyen, pero no fue mi caso así.
¿En qué estadío tenías el cáncer?
En dos.
Es un estadio manejable,  ¿no?
Sí. Imagínate,  yo haciéndome todos los años el chequeo general, por eso  yo recomendaría que se hagan dos veces al año el chequeo general. El cáncer es tan silencioso que no te das cuenta. Mi médico me dice que ni nosotros científicamente sabemos en qué momento se desordena todo, puede ser por el estrés, la preocupación, la alimentación. Yo pienso que todo es acumulativo también, que de alguna manera tu estrés está provocando algo subterráneo que por algún lado tiene que botarlo, y a mí me salió por el seno derecho.
¿Atribuyes tu cáncer a tus antecedentes familiares o has pensado en otras causas que te han llevado a esto?
No sé. Dentro de todas mis hermanas a mí me tocó, y ¡bingo!
¿Tus hermanas deben estar asustadas?
A raíz de eso todos mis sobrinos están tomando más en serio eso de los chequeos.
¿Qué edad tienes Silvia?
Cincuenta y nueve
Te pregunto la edad porque sabes que el cáncer se asocia con la edad. A mayor edad, mayor el riesgo de padecerlo. En ese sentido, ¿qué le dices a las mujeres de tu generación?
Que se cuiden, que se chequeen, que no se preocupen, que no se estresen. Mira, yo siempre he estado metida haciendo cuatro o cinco cosas a la vez y nuestro trabajo es tan estresante que no te das cuenta, llegas a tu casa y te duermes y al día siguiente la misma jarana.   Yo creo que hay que tomar la vida con más calma, no desesperarse. Además,  la alimentación es tan importante y a veces, como en el caso de nosotros los artistas, nuestros horarios de comida varían bastante. Tener un horario específico para todo es importante.
¿Tu hija como ha tomado tu situación?
Mi hija lo tomo bien… asustada (risas). Le dije que no se preocupara, que la vida continúa. Ella dejó estudio, dejó su trabajo para cuidarme, para apoyarme.
La actriz luciendo toda su belleza y su positivismo.

¿Entonces de momento estas tomando solo Anastrozol y sigues tus chequeos habituales con el oncólogo?
Sí. También me ve el cirujano mastólogo, y ahora me he ido –creo que por la edad sale todo- a chequearme la tiroides. Después de los cincuenta ya no se cuenta (risas).
Los médicos pueden equivocarse a veces, pero hay que confiar en ellos, ¿no?
Mira, yo hice todo lo que me dijo mi médico. Cuando me hicieron la quimio, me decía hidratate antes de que te vayas a poner, durante la quimio y después de la quimio; prohibido vomitar porque se te bajan las defensas, y  ese día no comía hasta la noche y se me daban en la noche recién al día siguiente tomaba un caldo de cuy. Tú sabes que yo no podía ni ver al cuy, me parecía una rata, y ahora cómo amo al cuy.  Tomo caldito de cuy con kion y mi apio, después me comía la carne, que  tiene 38 % de proteínas más que la carne de res, que tiene 13%. Y la carne es un veneno. Entonces cambié la alimentación completamente. Todo lo que me decían yo lo hacía a pie juntillas porque sabía que me iba a hacer bien. Y me dijeron no computadora, no televisión, no celular, no microondas, que te pueden hacer daño. Yo corté todo teléfono porque me llamaban y se ponían a llorar. A mí mi médico me mando reír,  me dijo si vas a sentir un bajón provocate tu risa, porque todo está en la actitud.  Pido perdón por haber estado incomunicada, pero era necesario un poco de aislamiento para encontrarme, serenarme, para estar más tranquila. Separarme del mundo exterior fue muy importante también.
Entonces,  en conclusión, ¿estás muy bien?
Sí. Cuando se me caía al pelo yo les decía a mis amigas “ya les he dicho, no me regalen ese tinte porque mira cómo se me cae el pelo”. Me provocaba la risa de esa manera. Pesaba 45 kilos, me miraba en el espejo y era un ente, y si yo me reía era pura muelas.
Hay mujeres que llevan la enfermedad de manera fatalista y no hay manera de levantarlas, ¿qué les dices a ellas?
Yo creo que necesitan a una persona que le inyecte energía, que le vaya diciendo qué cosa viene después. Yo lo estoy viviendo genial porque te mandan a no desesperarte; te mandan a que estés como agua de estanque. Y durante todos estos años que han pasado tú te has dedicado a otras personas,  ahora tienes que dedicarte a ti misma, pensar en tu bienestar,  en tu salud. Pensar en ti, cosa que no lo hacías. Estoy haciendo lo que me da la gana.


Senos Libres

2 comentarios :

  1. Con esa actitud pronto va a estar bien. Que Diosito la bendiga.

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  2. Adelante señora, su ejemplo nos sirve a todas las mujeres para no dejarnos vencer. Saludos desde México.

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