Las embarazadas también pueden tener cáncer de mama


Tener hijos antes de los 30 y dar de lactar protegerían del cáncer de mama, pero no lo evitan. Es igual de probable que una mujer gestante pueda desarrollar esta enfermedad como cualquier mujer con factores de riesgo.


El embarazo no es un factor de riesgo que favorezca el desarrollo de un tumor maligno, es decir, las mujeres embarazadas no presentan mayor susceptibilidad que las no embarazadas para padecer un cáncer.
Durante el embarazo, las mamas sufren un cambio fisiológico importante, como es el aumento de tamaño y densidad. Esto puede dificultar la detección de masas anormales de pequeño tamaño, demorándose el diagnóstico de cáncer de mama.
Debido a este retraso, en general se detectan en un estadio más avanzado, más a menudo con afectación ganglionar y con un tamaño más grande que en las mujeres no embarazadas.
El tipo histológico suele ser pobremente diferenciado, con receptores hormonales negativos. La incidencia de positividad para el HER2 es igual que en la mujer no embarazada, aproximadamente un 30%. 
¿Cómo se diagnostica?
Durante la gestación se deben realizar revisiones periódicas con el ginecólogo, y si este detecta cualquier alteración en la exploración física de la mama, es preciso realizar las pruebas diagnósticas necesarias sin retrasarlas hasta después del parto.

El método de diagnóstico es igual que en la mujer no embarazada  teniendo en cuenta las siguientes peculiaridades:
 
·         Mamografía:
  La mamografía supone un riesgo mínimo de exposición a radiación para el feto, siempre que se emplee la protección adecuada. Sin embargo en el embarazo, la mamografía no se debe realizar como prueba de rutina, ya que no es la prueba más válida debido al aumento de densidad de la glándula mamaria propia de la edad y del embarazo.
 ·         Ecografía:
Es una prueba muy empleada durante el embarazo, ya que no emite radiación y permite el estudio de una mama densa, típica del embarazo.
 ·         Biopsia:
Es el diagnóstico definitivo de la lesión y se puede realizar de manera segura con una punción aspiración de aguja fina (PAAF) o con una biopsia de la zona. En esto no se realizan diferencias respecto a la mujer no embarazada. 
·         Estudio de extensión:
Se debe evitar la realización de TAC, debido a la elevada radiación que puede recibir el feto. Es posible realizar con tranquilidad ecografía abdominal y Rx de tórax, con protección sobre el feto. (Fuente: Asociación Española contra el Cáncer).


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