Cigarros: también un veneno para los senos

Antes las mujeres no fumaban ni bebían tanto alcohol como ahora, pero desde que la sociedad comenzó a modernizarse estos malos hábitos crecieron dejándonos como herencia enfermedades como el cáncer. El cigarro tiene decenas de sustancias cancerígenas que afectan las glándulas mamarias, y cuanto más joven se empieza a fumar más expuesta quedas frente a las enfermedades.


Por mucho tiempo, los estudios han reportado que no hay una relación entre fumar cigarrillos y el cáncer de seno. Sin embargo, en años recientes, más estudios han reportado que fumar excesivamente por un tiempo prolongado está asociado con un mayor riesgo de cáncer de seno. Algunos estudios han encontrado que existe el mayor riesgo en ciertos grupos, como las mujeres que comenzaron a fumar cuando eran jóvenes. En 2009, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer concluyó que la evidencia sobre el cáncer ocasionado por el hábito de fumar tabaco es limitada.
Un foco activo de investigación consiste en si el humo de segunda mano aumenta el riesgo de cáncer de seno. Tanto el humo directo que aspira el fumador como el humo de segunda mano contienen químicos que, en altas concentraciones, causan cáncer de seno en roedores. Los químicos en el humo del tabaco alcanzan el tejido del seno, los cuales han sido encontrados en la leche materna.
La evidencia relacionada con el humo de segunda mano y el riesgo de cáncer de seno en los estudios con humanos es controversial, por lo menos en parte porque el vínculo entre fumar y el cáncer de seno no está claro. Otra posible explicación para esto consiste en que el humo del tabaco puede tener diferentes efectos en el riesgo de cáncer de seno de los fumadores y de aquellas personas que sólo están expuestas al humo.
Un informe de la Agencia de Protección Ambiental de California concluyó en 2005 que la evidencia asociada al humo de segunda mano y el cáncer de seno es “concordante con una asociación causal” en mujeres jóvenes, principalmente premenopáusicas. El informe de la Dirección General de Salud Pública de los Estados Unidos The Health Consequences of Involuntary Exposure to Tobacco Smoke, emitido en 2006, concluyó que en este momento la evidencia es “sugerente, pero no suficiente” para establecer el vínculo. De todas maneras, este posible vínculo con el cáncer de seno es una razón más para evitar el humo de segunda mano.


DEMASIADO TÓXICO
El modo de uso habitual, como es fumar cigarrillos, cigarros o pipa, favorece la introducción en el organismo, principalmente sobre las vías respiratorias, de otras sustancias responsables de los efectos tóxicos, irritantes y cancerígenos, además de la nicotina. Tan así es que más de 4.000 productos tóxicos fueron aislados de la hoja de tabaco, como alquitrán, benzopireno, monóxido de carbono, nitrosaminas cancerígenas, elementos metálicos y radiactivos, por solo mencionar algunos, además como ya fue dicho, de la nicotina.

“La nicotina, a través de una de sus vías metabólicas, se transforma en cotinina. Este metabolito es más duradero en la sangre.      La nicotina, luego de ser absorbida permanece en sangre entre 1 hora y cuarto  a 2 horas. Se metaboliza, principalmente en el hígado, para transformarse en un 70 a 80 por ciento  a cotinina. Finalmente es eliminada por el riñón. La cotinina tiene una vida media más prolongada, de unas 30 horas, y por esto es fuertemente sospechada de ser la responsable de algunos efectos que hasta ahora eran atribuidos exclusivamente a la nicotina.

Senos Libres

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