El riesgo de cáncer y otros males disminuyen con la actividad física


Haz ejercicios no solo para lucir un cuerpo espléndido, hazlo sobre todo para tener una buena salud y prevenir, además, el cáncer de seno, sobre todo en la etapa de la menopausia.
Foto: Gold Gym
La alimentación sana  por sí sola no puede prevenir el cáncer si no va acompañada de actividad física. Un estudio del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Estados Unidos señala que la actividad física moderada reduce de un  30 a 40 por ciento el riesgo del cáncer de mama, así como otros tipos de cáncer debido a que esta enfermedad es  producto de factores relacionados con el estilo de vida, y no con la genética.
Más de 24 estudios han demostrado que el riesgo de cáncer de mama en las mujeres que hacen ejercicios (caminar, correr, hacer aeróbicos, etc),  es menor  debido a que ayuda a reducir la cantidad de grasa del organismo disminuyendo los niveles de estrógenos que están "íntimamente" relacionados con algunos tipos de cáncer de mama. 

“LOS PERUANOS NO HACEN EJERCICIOS”

Está claro que los ejercicios no solo sirven para cuidar la estética, sino, sobre todo, para preservar la buena salud. ¿Cómo estamos cuidando los peruanos nuestra salud? El entrenador personal  Carlos Jiménez, del área de Atención al Cliente de Gold Gym, tiene una visión sobre el tema y sobre la necesidad de tener actividad física para prevenir enfermedades como el cáncer.
Carlos Jiménez, personal trainer Gold Gym.

  
Tengo la impresión que los peruanos hacemos ejercicios más que antes, ¿eso es real?
 Las tasas en Perú son bastante pobres. El ochenta por ciento de la población del Perú no practica ningún deporte, y esa estadística proviene del Ministerio de Salud.  Y no lo practican de manera secuenciada.

¿Porqué debemos hacer ejercicios?
 Los riesgos de enfermedades como el cáncer, la diabetes o enfermedades coronarias, disminuyen cuando desde temprana edad se desarrolla  hábitos conductuales. Por ejemplo, se recomienda que entre 5 a 17 años, que es un grupo fuerte de la población, haga ejercicios sesenta minutos diarios. ¿Y qué ejercicios se recomienda? Correr, nadar, montar bicicleta, y dentro de esa actividad, una o dos veces por semana, debe haber ejercicios que fortalezcan la estructura muscular y los huesos. El otro grupo,  de 18 hasta 65 años, se recomienda ejercicios con actividad moderada, como caminatas, actividad cardio-respiratoria. Aquí los tiempos deben ser menores, 300 minutos por semana, y si aumentamos la intensidad, puede ser 75 minutos por semana. Los mayores de 65 años tienen que caminar o hacer alguna actividad que les permita estar en movimiento, con una carga de 150 minutos por semana.

Si una persona nunca ha hecho ejercicios pero desea entrar en actividad, ¿cómo debe proceder?
Lo ideal es tener antes  un chequeo médico para ver cómo está el corazón, la densidad ósea, qué capacidades funcionales están en detrimento. Con esa información el entrenador puede hacer un programa personal de activación física.

¿Trapear la casa o barrer es una actividad suficiente para la mujer que se dedica al hogar?
No se puede considerar ejercicio realizar las labores del hogar, salir a caminar al parque o subir las escaleras  porque no tienen una planificación. El ejercicio corresponde al grupo de actividades físicas que se desarrollan bajo el marco de una planificación con la finalidad de atender necesidades específicas en la parte funcional. Justamente lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud es que si la actividad física es intensa el impacto en el organismo es mucho más favorable.

¿Cómo ayuda  el ejercicio a la buena salud?
Se entiende que cuando uno tiene una vida sedentaria las capacidades funcionales del cuerpo empiezan a perderse. Se considera que a partir de los 30 años  se pierde en 1% cada año, imagínense a una  persona que no hace ejercicios,  probablemente a los 70 años haya perdido gran parte de su capacidad funcional.  Las  personas que hacen ejercicios  mantienen en un 50% la fuerza, la resistencia, la velocidad y todas las capacidades que le permiten valerse por si mismas. El ejercicio, además, ayuda a consumir la energía que obtenemos a través de los alimentos, evitando que esos excesos se almacenen en el cuerpo y formen parte de los depósitos de grasa que van obstruyendo las arterias por donde fluye la sangre y va el oxígeno. Si hay  dificultades en la oxigenación del cuerpo hay mayor estímulo para desarrollar células cancerígenas. Y si hay factores genéticos los riesgos se multiplican.

Si una persona no puede ir al gimnasio por razones económicas o de tiempo, ¿qué debe hacer?
Caminar, y si está en condiciones debe hacerlo más intensamente. Caminar no significa aumentar el tiempo, sino aumentar la intensidad; puede trotar dos o tres veces por semana. Si puede correr, se corre. Y si cuentan con prescripción médica, pueden adquirir vídeos de entrenamiento (ahora se puede bajar fácilmente de internet) para poblaciones específicas. Por ejemplo, si es ama de casa, de 40 años, puede bajar un vídeo que le permita hacer un entrenamiento acorde a su edad.





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