Adriana Zubiate y su gran experiencia de vida con el cáncer


Adriana Zubiate estaba a pocos meses de cumplir 25 años cuando le detectaron cáncer de mama en estadío III. De entonces ya han pasado seis años y la presentadora del programa "Chollyshow" está mejor que nunca. "Estoy bien", dice a secas, cuando nos comunicamos para actualizar esta nota.


¿Cuándo te detectaron el cáncer?
El  tres de enero del 2007  y el seis me lo operé. El cáncer que tenía estaba avanzado y fue bastante agresivo –me sacaron 52 ganglios de la axila derecha- , pero todo salió de maravilla por suerte.

¿Cómo descubriste  la enfermedad?
Sentí algunas cosas extrañas en la mama derecha, tenía una bolita como una canica debajo del músculo,  y automáticamente me sometí a una biopsia, no le di chance ni a respirar. Todo pasó un miércoles y el sábado ya estaba en el quirófano. Fue rarísimo porque no tenía rugor en la piel, picazón ni nada que me hiciera sospechar, pero la biopsia dio que tenía cáncer ductal infiltrante.

¿Eso debió ser devastador,  más aún para una chica tan joven como tú?
Sí, los cinco primeros minutos  me puse mal, me pasaron muchas cosas por la cabeza, muchos sentimientos encontrados, pero después dije: “no lloro más, no me va a pasar nada, lo voy a afrontar con mucha fortaleza por mí y por mi familia”. Recuerdo que la única quimioterapia que me afectó un poquito fue la primera, pero de ahí dije no. Incluso después de cada quimioterapia salía con mis amigas, me iba a comer, me iba al cine, trabajaba, viajaba, nadie pensaba que yo estaba enferma.

¿En esos cinco minutos críticos que refieres,  tu pensamiento apuntó a la muerte?
Por supuesto. Cuando me detectaron tenía 24 años, estaba por cumplir 25 el once de marzo, y dije: “¡Uau, no hay forma que la pelona se me acerque tan cerca!”.  Definitivamente estuvimos caminando juntas, al borde, pero  no lo permití y ahí hay algo que yo digo: ni cáncer,  ni sagitario, ni leo, ni acuario podrán con esta pisciana que tiene unas ganas de vivir enormes.


¿Esa fortaleza era más producto de tu juventud o una  actitud de valentía frente a la adversidad?
Era un paquete completo. Era la juventud, el deporte, las ganas de seguir adelante, era la familia maravillosa que tengo. Yo tenía que ser fuerte para que mi madre no sufriera, porque supongo que para una mamá es mucho más doloroso que a su hijo le duela algo, entonces era más que nada fortaleza para no verla sufrir porque ni yo sabía lo que iba a pasar.

Las que sufren de cáncer de mama dicen que la vida les cambió por completo,  ¿te pasó también a ti?
Mi vida dio un giro de 180 grados. Amplié mi visión, pienso mejor las cosas. Soy muy orgullosa y antes me costaba mucho pedir perdón, decir te quiero, te amo o lo siento. Ahora lo admito. Si antes me reía 24 horas, ahora me río 28. El cáncer, dicen, es la enfermedad del alma y yo nunca permití que esa desgraciada ingrese en mi vida. Cada vez que me tocaba la puerta le decía ‘¡no estoy, no me busquen, no existo!’. El cáncer lo expectoré de mi mundo y me quedé con mi familia, que es mi columna vertebral, y con mis cinco mejores amigos que estuvieron en los mejores y peores momentos.

El tratamiento con quimioterapia es de los más temidos, ¿cómo lo llevaste tú? ¿También te producía asco a la hora de comer?
No,  creo que eso es psicológico. Comía lo que quería, si se me antojaba un pan con chicharrón me lo devoraba. No he pasado por vómitos ni nauseas, aunque sí me dio mucho sueño porque cansa estar en una cama, por más clínica que sea, durante ocho horas recibiendo medicamento. Yo la pasé súper bien con mi familia, aunque mucha gente se alejó por miedo.



¿Miedo a que los contagies?
Sí. Una vez me dijeron eso. “Oye, el cáncer dice es contagioso”. Y yo le respondí: “no la estupidez es contagiosa, el cáncer no se contagia”. Sería bueno que la gente se informe más sobre esta enfermedad porque creo que hay mucha ignorancia sobre el mal. Mucha gente que creía que eran muy cercanos, muy queridos, se alejaron de mi lado, y no me da rabia ni siento rechazo, pero me he llevado una gran decepción  al saber que la gente que estuvo contigo cuando estabas en la cresta de la ola no fue capaz de estar contigo en el momento más complicado. Pero, por suerte,  tengo grandes amigos en Álvaro, Vanesa, Pilar, Alejandra y Marcos.

Cuando de detectan cáncer de mama los médicos indagan si hay alguien en tu familia con el mismo mal, ¿eso pasó contigo?
No, no hay ningún antecedente familiar. El doctor me dijo que el 93% de cáncer de mama se presenta sin carga genética, cosa nueva para mí porque yo pensé que era algo genético. Lo que si es raro es que una persona menor de 25 años haya tenido cáncer de mama, yo estoy en ese 5% a nivel mundial.

   ¿Y siendo así que le puedes decir a las chicas de tu generación?

En general a todas las mujeres y a todas las personas que se hagan el chequeo antes de tiempo porque el cáncer se puede curar. El cáncer demora diez años en presentar los síntomas. Una persona sana de repente no está sana, pero un examen médico oportuno puede salvarte la vida. 

Senos Libres

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