Fabiola de la Cuba: "Sentí que moría con mi madre"



Era el año 2004 cuando  Fabiola de la Cuba perdió a su madre por causa del cáncer de mama. Pese al tiempo  transcurrido, la famosa cantante no ha terminado de borrar  el dolor de esa partida. “Ella ha sido el gran amor de mi vida”dice indubitable, y la voz y  las palabras de la cantante, cargadas de ternura, reafirman ese sentimiento a lo largo de esta entrevista.

Su madre, al igual que ella, también se llamaba Fabiola. El cáncer la sorprendió en la senectud de su vida, cuando las mujeres de esa edad están más propensas a otro tipo de achaques que a un cáncer, pero tuvo que ser el cáncer, esa enfermedad  que ya se había llevado a su abuela  y a su padre, el que volvía a tocarles la puerta.


“Sentí que me moría con mi madre y durante un año no pude recuperarme de ese dolor”

   ¿La batalla de tu madre contra el cáncer de mama fue larga?
A mi mami le detectaron el cáncer ya mayor, cuando tenía setenta años. Le extirparon un pequeño tumorcito, se recuperó bien. Ella no recibió quimioterapia porque no era necesario por la edad. Sus controles y chequeos estaban perfectos, pero hubo un momento en  que ella decidió no asistir con tanta frecuencia  a sus controles y la enfermedad recrudeció sorprendiéndole. Esa segunda etapa fue bastante rápida, bastante sorpresiva para nosotros.


Pero leí que tu madre tuvo tiempo para despedirse, para entregarte las llaves de su casa y a los pocos días se fue.
No, no fue exactamente así. Ella estaba muy afectada por el retorno de la enfermedad, el cáncer comenzó a generalizarse y ya no se pudo hacer nada. Y lo que sucedió con la actitud de mi madre, como fue siempre una persona muy tranquila y muy digna, tomó las cosas con mucha calma para organizar su partida. Ella vivía conmigo ya sea en Chaclacayo o Lima, compartíamos muchos momentos juntas,  y habían días en que ella estaba en Chaclacayo sola y yo estaba en Lima con mi hija. Me dijo: ‘voy a Chaclacayo, quiero ir a regar mis plantas,  ver mi casa’. Cuando regresa  viene con todos sus documentos, con sus llaves, con todas sus cositas porque no se sentía bien. Y sí, efectivamente, me dice: ‘mira, aquí están las llaves, aquí está esto’. Yo le digo: ‘¿Mamá, porqué haces eso?’. ‘Porque yo ya no voy a regresar’, me dijo.

  ¡Qué valiente!
Siempre lo fue. No le tenía miedo a la muerte, siempre me lo dijo, siempre lo hemos hablado en nuestras conversaciones familiares cuando uno enfoca el tema de la muerte. En los últimos meses de su vida a veces la encontraba sentadita en su cama, como meditando, pero tenía unos ojos distintos.
 ¿Tristes?
Melancólica, digamos. Mi mamá era una persona muy sólida, muy calmada. Tú la mirabas a los ojos y te transmitía una paz infinita porque ella vivía en paz.
   ¿Toda esa etapa habrá sido muy dramático para ti?
Ha sido dramático para todos mis hermanos,  para mí ha sido terrible, dolorosísimo, espantoso.  La etapa final de mi madre no lo sabíamos ni ella ni nosotros, el tiempo de la recaída fue muy corto.
En una enfermedad como el cáncer a veces quienes más sufren son la familia. ¿Lo viviste así?
Por supuesto. El momento en que nos avisa el médico que la enfermedad ha recurrido, nos dice que posiblemente podría durar un año y duró un mes. Fue absolutamente violento para todos nosotros. Evidentemente ha sido un drama familiar. Yo creo que el dolor más intenso y más terrible que he sentido en mi vida ha sido la muerte de mi mami; la de mi padre también, pero con mi mamá yo he sentido que me arrancaban el vientre. Es un dolor que sale de las entrañas; es como un arrancarse la vida. Yo lo que sentí es que moría con ella y no pude durante un año recuperarme de ese dolor.

“Con los genes de mis abuelos y hasta de mi padre estoy preparada para muchas situaciones”

 Habiendo tenido tu mama 70 años lo que uno menos espera es que le de cáncer a esa edad. ¿Eso debe haber sido muy impactante para ti?
Es poco frecuente a esa edad, pero la mamá de mi mamá murió también con cáncer de mama.
 ¿Esos antecedentes te deben tener muy a la expectativa?
Sí, me hago un chequeo anual, y todo está felizmente bien.
¿Te asusta tener ese factor de riesgo?
Más que asustarme creo que con los genes de mis abuelos y hasta de mi padre, estoy preparada para muchas situaciones.  El problema del cáncer para mí es el recuerdo de las escenas de mi mamá y eso me detiene un poco para ir a hacerme un examen.

 ¿Te genera miedo?
No lo sé, creo que no tengo miedo, lo que tengo  es un recuerdo muy duro sobre el cáncer. Es un recuerdo muy violento que se llevó antes de tiempo al amor de mi vida. También pasamos un drama muy fuerte con el cáncer de mi papá (próstata), entonces es una enfermedad que nos ha tocado directamente y me mueve mucho. Pero siempre me planteo: ¿qué pasa si me dicen que tengo cáncer? Yo francamente preferiría  curarme con métodos naturales hasta que la vida me diga hasta aquí.
¿No pasarías por quimioterapia?
 Ahora mismo te puedo decir no, pero de repente cuando me toca voy corriendo al médico a decirle dame todo lo que hay. Yo lucharía contra la enfermedad, pero  quizás por ser vegetariana  y naturista lo pensaría muy bien.

“Las mujeres debemos estar en alerta siempre”

  ¿Y cómo te estás cuidando para contrarrestar esos factores de riego?
Camino por la playa. Hago poco ejercicio, pero tengo una actividad tan fuerte que mi cuerpo está en todo momento en movimiento. Soy vegetariana hace dieciecinueve años. He dejado de fumar y tomo poquísimo alcohol, casi nada. Un tema importante para destacar es el de la alimentación sana, pero no la que "creemos que es sana". Últimamente he estado informándome através de los libros del doctor Sacha Barrios y creo que debemos estar al tanto de lo que cada alimento produce en nuestro organismo. El aceite que consumimos no es el más adecuado y existen excelentes alternativas como el aceite de palma roja, el aceite de coco, el de linaza y cada uno con propiedades distintas. Muchos alimentos anticancerígenos podemos incorporarlos a nuestra alimentación familiar y compartir este buen hábito con todas las personas posibles. La alimentación es la base de la buena salud,  así como el ejercicio y la buena energía para enfrentar la vida, todo ello puede ayudarnos a vivir mejor
 ¿Por tener herencia familiar tus chequeos son rigurosos?
No. Anualmente me hago la mamografía y constantemente me autoexamino tratando de ver si hay algún bultito.
¿Tienes una hija de 20 años y supongo la preocupación está extendida?
Si, pero no hay que buscar las enfermedades. A mi hija le he enseñado a hacerse el autoexamen, nos tocamos para ver que no haya aparecido algo raro, y ella ya se vacunó contra el cáncer de cuello uterino  cuando estaba en el colegio.  No estamos pendientes del tema porque pienso y sostengo que la ciencia avanza y si hoy tenemos alternativas para hacernos una mamografía anual, hay que hacerlo. 
¿Quieres decirle algo a las mujeres?
Debemos estar en alerta siempre, a veces nos cuesta estar pendientes del tema porque dices a mi no me va a pasar, pero creo que debemos estar constantemente en control, aunque sea una vez al año o cada seis meses, es absolutamente importante. Tienen que tomar conciencia que no es solo uno quien lleva la enfermedad, sino la lleva toda la familia. Y en aquellos hogares donde hay pacientes, que apoyen mucho a sus enfermos y que enfrenten el problema en su verdadera dimensión, tratando de hacer todo por la tranquilidad de esa persona.


Senos Libres

1 comentario :

  1. Fabiola, me he sentido conmovida e identificada con tu relato. Muy triste, pero también aleccionador.

    ResponderEliminar