Las carnes rojas y el fantasma del cáncer


La carne roja, llámese vacuno y ovino, viene siendo satanizada desde hace un buen tiempo, y algo de verdad hay tras ella.  Pero su nocividad está relacionada más que todo con el exceso y con la forma cómo lo consumimos. 


¿La carne roja tiene que ver  o no con el desarrollo del cáncer? Algunos científicos dicen que tiene alguna incidencia, pero siempre y cuando se consuma en exceso. Un estudio ha demostrado, por ejemplo, que aquellas mujeres que comían más de una ración de carne por día,   duplicaban el riesgo de desarrollar tumores de mama.

¿Y qué relación tendrían las carnes con el cáncer de mama? Según estos mismos estudios,  las sustancias hormonales que se administrada al ganado y las grandes cantidades de alimentos a base de hierro orgánico que consumen,  influyen en el desarrollo de tumores malignos. El hierro en exceso aumenta el riesgo de oxidación de las células, el cual propicia la aparición de cáncer, dice el estudio.

Sin embargo, el mayor daño lo producirían las carnes a la parrilla y asadas a altas temperaturas debido a sus efectos oxidativos. Las carnes, al estar sobre la brasa, al horno o fritas, producen sustancias  químicas  conocidas como aminas heterocíclicas (AHC), que son altamente carcinógenos (pueden causar cáncer).

Esta versión ha sido corroborada por el médico Luis Pinillos Ashton, ex Ministro de Salud,  aunque advirtió que se exagera mucho sobre la nocividad de este producto.

“Se puede comer carnes rojas, pero todo es cuestión de equilibrio. Lo recomendable es que las carnes rojas no superen el 25% de todas las carnes que consumimos. Es preferible comer pescado, pollo, cerdo, carnes blancas en general. Si comen carne roja no dejen de acompañarlo con una abundante ensalada. La  ensalada va a traer los antioxidantes necesarios para contrarrestarlo”, recomienda el médico.

Otra forma de reducir la oxidación de las carnes fritas, asadas o a la parrilla, es marinándola con ajo, limón y aceite de oliva.  Esto reduce la nocividad hasta en un 90%.

La carne roja no debe eliminarse de la dieta ya que aporta hierro y proteínas al organismo, pero no debe comerse en exceso.  La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir sólo  300 gramos de carne por semana.

Senos Libres

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