No nos ilusiona el seguro oncológico del presidente


Mientras los proyectos no sean tangibles (ver para creer), nada de lo que se diga en materia de salud y oncología genera expectativas. Llevamos hace bastante tiempo escuchando promesas de presidentes y congresistas, pero hasta el día de hoy no hay socorro para los enfermos, que siguen muriendo por desatención del estado.

No nos ilusionan las promesas del presidente Ollanta Humala sobre el seguro oncológico gratuito porque ni siquiera el SIS, que ya lleva un tiempo funcionando, ha dado muestras de eficacia en la cobertura del cáncer. Por ejemplo, las pacientes de cáncer de mama, uno de los cánceres más comunes, tienen que buscársela para pagarse los exámenes (mamografías, gamagrafías, tomografías, ecografías, rayos X, fármacos, etc., etc.)que no están dentro de la póliza o cuando la cobertura ha tocado el límite de 5 mil soles. Si no hay capacidad para mejorar eso, todo lo demás es fantasía.

Y si el seguro oncológico fuera verdad, ¿para qué debe servir? Naturalmente para solventar el tratamiento de la enfermedad, eso es indiscutible, pero primordialmente debe estar orientado para prevenir el cáncer, es decir, para protegernos del cáncer. El presidente Humala no ha hablado de prevención, que es el eje fundamental para mantener y preservar la salud de los ciudadanos.

Un seguro oncológico debe servir para que cada peruano, una vez al año, y acaso de manera obligatoria, pase por un chequeo integral para prevenir el cáncer. Pero un chequeo verdadero, no aquello “de saca la lengua, respira, exhala y chau”; sino un chequeo por medio de exámenes clínicos que garanticen que estamos bien por dentro y fuera del cuerpo. Sólo así se disminuiría la creciente incidencia de las enfermedades oncológicas, y sólo así evitaremos sufrimientos y calamidades.

El estado y los médicos tienen que prepararse para prevenir y evitar las enfermedades. En el Perú los médicos se preparan sólo para curar o intentar salvar vidas, pero no estudian para prevenir la enfermedad. O, por lo menos, no inciden en ello. En un país como el nuestro, donde la falta de cultura de prevención es nula, la política de salud debe priorizar ese tema.

Es verdad que el cáncer es una enfermedad inevitable, pero con sistema de salud efectivo (diagnósticos vía exámenes clínicos) y de acercamiento a los ciudadanos (que usan los hospitales sólo cuando se sienten mal o están enfermos), el Perú puede reducir las estadísticas de cáncer y puede evitar tantas muertes de la injusticia, de la pobreza, del abandono, del olvido.

Senos Libres

2 comentarios :

  1. Es verdad que todos, médicos y estado, descuidan la prevención. Como alguien dijo, el estado gastaría menos si trabajara la prevención. Ah. y que no todos los servicios de salud se concentren solo en Lima. Es necesario que la inclusión social también incluya la salud de los peruanos que viven en los pueblos más alejados del Perú. Felicitaciones por publicar tantas notas interesantes. Saludos desde Piura. Erika Luna.

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  2. Es verdad, en la prevención está la gran tarea. Pero también los médicos deben recibir mejor preparación porque muchas veces no aciertan y por culpa de esos médicos mediocres muchas veces uno termina muriendo. Es que hay tantas universidades pichirurchis que forman médicos pichiruchis, y eso no debe ser. Los hospitales deben exigir médicos de primer nivel y si no lo son deben ser capacitados para que mejoren su calidad profesional. He dichO: Gladys B.

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