El menú para luchar contra el cáncer durante el tratamiento


Mantener un buen estado nutricional durante el tratamiento oncológico resulta determinante para evitar infecciones y ganar en calidad de vida. Aunque no existe una dieta anti cáncer, los expertos abogan por seguir un menú equilibrado, rico en fitoquimicos, hidratarse de forma correcta y limitar el consumo de grasas trans.
Alcanzar un buen estado de salud pasa, inevitablemente, por una buena alimentación. Sin embargo, existen situaciones en las que mantener un buen estado nutricional se convierte en el complemento perfecto durante el tratamiento de multitud de enfermedades entre las que se encuentra el cáncer.

«La dieta es una parte muy importante en el tratamiento de esta enfermedad. Para garantizar una nutrición adecuada es importante asegurarnos una correcta alimentación»
, afirma Lina Robles, dietista-nutricionista del Hospital Sanitas La Zarzuela, España

De esta forma, «en el tratamiento actual de las enfermedades tumorales, el soporte nutricional constituye uno de los pilares fundamentales. Un buen estado nutricional proporciona una mayor efectividad de las terapias, para una mejor defensa contra agentes infecciosos y, sobre todo, para conseguir mayor calidad de vida», advierte la doctora Margarita Feyjóo, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Sanitas.

Equilibrio en los nutrientres
Desde el punto de vista científico no existe una dieta o menú anti cáncer, pero «sí hay datos que señalan propiedades nocivas de determinadas sustancias alimenticias o, por el contrario, propiedades beneficiosas para la salud», aclara Feyjóo.

Por tanto, continúa, «la mejor dieta es una dieta equilibrada en la que pueden incluirse alimentos ricos en fitoquímicos como té verde, soja, cúrcuma, tomates, pomelos y melones, verduras crucíferas, frutos rojos, setas, ácidos grasos omega-3, especias, ajos y cebollas, algas, jengibre, zumo de granada, cítricos, vino tinto y chocolate negro y evitar, por ejemplo, un exceso de grasas trans».

La Sociedad Americana del Cáncer ha publicado unas directrices sobre nutrición y actividad física para la prevención del cáncer y, en lo referente a la dieta, recomienda «evitar el sobrepeso, limitar el consumo de refrescos y bebidas dulces, la ingesta diaria de alcohol, la carne roja y comida precocinada, aumentar la ingesta de vegetales y frutas, sustituir cereales refinados por los integrales y limitar el consumo de dulces y pastelería industrial».

El tipo de dieta que se siga durante el tratamiento oncológico debe tener en cuenta los distintos efectos secundarios. En principio, según Robles, «es recomendable llevar un control nutricional específico, realizándole la dieta acorde a sus necesidades». No hay que pasar por alto la importancia de la hidratación, sobre todo en aquellos pacientes con pérdidas hídricas como diarrea y vómitos para evitar la deshidratación.

«Se recomienda tomar entre 2 y 2,5 litros de líquido al día y los más recomendables son el agua, las infusiones, los caldos desgrasados y los zumos naturales», recomienda Robles

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