Después de algunas idas y venidas por fin Mónica Cabrejos está frente a la cámara fotográfica, vestida de blanco, tal como se lo habíamos pedido. Llama la atención su estatura, su buen porte. Es la primera vez que la veo en persona y causa buena impresión, se deja ver simpática y divertida.

Con ese mismo talante desarrollamos la entrevista. No hay dramas ni lágrimas, pero si el recuerdo de la mamá que perdió por el cáncer y de la abuela, que aunque finalmente murió por otras causas, afrontó una mastectomía en su momento.


- Leí que tu madre murió a causa de un cáncer de mama…
No, fíjate que ahí se equivocaron. Mi mamá murió de un cáncer generalizado. Mi abuela tuvo cáncer de mama, le extirparon la mama izquierda y le dieron tres meses de vida, afortunadamente, con la gracia de Dios, vivió muchos años más. Ella no murió por el cáncer.

- Teniendo esos antecedentes familiares tu riesgo de tener cáncer es alto, ¿no?
Lo sé. Hace dos años tuve un tumor en el seno derecho que se descubrió de manera casual. A partir de ahí soy mucho más conciente de que las mujeres nos tenemos que chequear más seguido. Después de un diagnóstico bien pesado –me demoré tres mes en diagnosticar exactamente lo que tenía- por fin se pudo encontrar el tumor mediante una resonancia magnética. Inmediatamente me operé, me hice una biopsia; era un fibroadenoma (tumor benigno), y desde entonces tengo que hacerme periódicamente una ecografía.


- ¿Esta experiencia te habrá ayudado a tomar conciencia sobre el riesgo que tienes?

Sí, recién he tomado conciencia. Por lo mismo que mi madre murió de cáncer siempre he evitado profundizar en el tema porque tenía heridas que no había terminado de cerrar. Me acuerdo que en esa época estaba en el Adriana Zubiate y se lo comenté. Ella me animó a ir al médico. “¿Y si ya no me puedo curar? Mejor no voy”, le dije. Pero Adriana me dio un grito y me dijo: “¡Anda, no seas maricona, no seas cobarde! “. Obviamente uno no sabe cómo va a reaccionar hasta que te pasa. Yo ni siquiera me hacía el autoexamen por temor a encontrarme algo.

- ¿Aparte de los exámenes clínicos de qué otra manera te cuidas para reducir tus riesgos?
A raíz de esto he dejado de fumar. Es que el cigarro es un vicio!, pero los primeros días de octubre del 2008, le prometí a Dios y a mí misma que no iba a fumar más. Nunca más he vuelto a fumar ni me provoca. Ya es algo mental.

- ¿Y bebes? Dicen que el alcohol eleva el riesgo de cáncer de mama
Dicen también que la grasa, el exceso de sol, la vida sedentaria, el estrés. No hay con certeza una causa, pero a partir de esto no fumo y he dejado de tomar alcohol, aunque en verdad nunca me gustó tomar mucho.

- Entiendo que estabas pequeña cuando tu madre murió. ¿Te dabas cuenta de lo que ocurría con ella o tal vez con tu abuela?
Cuando mi mamá murió yo tenía dieciocho años, no estaba tan chica. Viví todo el proceso de la enfermedad que fue muy rápido y estoy segura que si le hubiesen diagnosticado el cáncer a tiempo no se hubiera muerto.

- ¿Qué órgano le afectó el cáncer?
No se sabía porque el cáncer ya estaba generalizado. Primero le diagnosticaron un mioba, luego un tumor en el intestino, luego le salió otro tumor acá (se toca la mejilla, cerca de la boca), el cáncer ya era una metástasis.

- ¿Cómo vivió una chica de dieciocho años esa circunstancia?
Fue muy difícil, no sólo porque tu mamá está enferma, sino porque yo sola junto a mi madre tuvimos que afrontar el tema económico. Era una doble responsabilidad, un doble dolor, doble angustia. Me tocó doble todo.

- Situación como la que viviste lo viven muchas familias porque no tienen dinero para afrontar el mal.
Hay que tomar en cuenta que el cáncer es una enfermedad muy cara, batallar contra el cáncer sin dinero es imposible. El cáncer mata porque no hay plata, esa es la verdad. De alguna forma, ahora que hay un tema de difusión mucho más fuerte, creo que es importante concientizarnos para prevenir. Hay que hacernos cada año un chequeo general, sobre todo si hay antecedentes familiares. La mayoría de muertes es porque no hay diagnóstico temprano.

- Habiendo vivido tan de cerca el cáncer, ¿qué mensaje quisieras dirigirle a las familias que pasan por esta experiencia?
Uy, es difícil hablarle a alguien que tiene a un familiar enfermo de cáncer. ¡No se imaginan lo difícil que es! Creo que cuando alguien de la familia se enferma se enferman todos porque es muy difícil superarlo, pero lo primero que les diría es que tengan fe en Dios y, segundo, que luchen con todas las herramientas que tengan y que lo cuenten. Creo que el contar la experiencia no sólo te libera del dolor sino también ayuda a salvar a alguien o ha educar a alguien porque haces que la información llegue de manera correcta a otra persona.


- El cáncer no hace distingos en tema de edades, ¿qué le dirías a las mujeres de tu edad?

Que se chequeen, que no tengan miedo. Yo recuerdo que la primera vez que fui al médico con la condritis no quería que ni me toque porque tenía miedo de que me encuentre algo. Pero cada año hay que hacerse la ecografía, la mamografía, y siempre el autoexamen. Y que destierren esa idea satánica de que el cáncer mata. El cáncer no siempre mata. La prevención lo evita. A mi el doctor me dijo que ese tumor benigno, si no lo detectaban, en diez años pudo ser cáncer de mama.

Senos Libres

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