Los alimentos si previenen el cáncer



Hacer ejercicios y comer alimentos saludables son parte de las recomendaciones para prevenir todas las enfermedades y de manera especial el cáncer. Según el Atlas Global del Cáncer, el origen de esta enfermedad podría estar relacionado en un 30% con la dieta, razón por la cual todos los organismos de salud del mundo recomiendan tener cuidado con lo que se come y cuánto se come.
La Comunidad Europea ha determinado, tras analizar varios estudios, que la alimentación es importante para prevenir el cáncer. ¿Pero qué supone comer sano? Supone comer frutas y verduras y reducir la ingestión de grasas animales. Las vitaminas, en general poseen un probado efecto preventivo ante el cáncer. La vitamina D, en concreto, destaca por su capacidad antitumoral, una propiedad que ha quedado corroborada en diversos estudios científicos. El problema surge cuando esta vitamina es administrada de manera abusiva ya que puede llegar a ser perjudicial: es posible que desemboque en un incremento del calcio, lo que puede resultar nocivo para las estructuras óseas. En la actualidad, se investigan posibles combinaciones con la radioterapia. En recientes investigaciones se ha comprobado que la combinación de ambos elementos tiene gran capacidad destructiva contra el cáncer de colón, la leucemia mieloide y el mieloma.
La vitamina D en acción
La vitamina D lo podemos tomar de la luz del sol, y la podemos encontrar en alimentos como el pescado: anchovetas, caballa, salmón, sardinas, atún y en los aceites de hígado de bacalao. También en el el hígado de vaca, en las setas y en el huevo. Y de manera artificial en la leche, el yogur, el queso y la mantequilla.
Una alimentación equilibrada y el ejercicio físico regular son fundamentales para mantenerse en buena salud. Sin embargo, hoy en día la mayoría de la población consume demasiada calorías (hamburguesas, papas fritas, carnes, chocolates, etc) y no se mueven lo suficiente. En los países desarrollados hay cada vez más niños con sobrepeso y obesidad. Muchos de los principales factores de riesgo de muerte prematura, tales como la presión sanguínea, el colesterol, el Índice de Masa Corporal , la diabetes y el cáncer, guardan relación con el modo en que comemos, bebemos y nos movemos. De ahí que la alimentación y el ejercicio físico ocupen un lugar destacado en la política sanitaria de la Comunidad Europea.
La Unión considera que para ello es necesario poner en común las sinergias y los recursos existentes, con la participación de todos los interesados, incluidos los sectores de la alimentación y la publicidad, la sociedad civil y los medios de comunicación. Uno de los objetivos principales es sensibilizar y mejorar los hábitos relacionados con la comida y la actividad física.

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